-En los últimos meses han mantenido un enfrentamiento con la Diputación por los ataques del lobo a las ovejas. ¿Cómo está la situación?
-Ha habido nuevos ataques y ya es el momento de que se tomen medidas.
-¿Qué es lo que se debe hacer?
-Hay que buscar un sistema para que las ovejas puedan pastar libremente y para que no tengan que estar quietas. No puedes estar veinticuatro horas seguidas vigilando para que no ataque el lobo. Y tampoco uno puede estar sentado cruzado de brazos hasta que el lobo se vaya a otro lugar. Además, hay ataques a potros y el lobo se ha hecho fuerte. A todo esto hay que añadir que cada ganadero debe tener entre diez o doce mastines, a los que hay que dar de comer y controlar su fiereza.
-Algunos montañeros y senderistas han vivido situaciones complicadas por los mastines.
-¿Y quién es el responsable? ¿El ganadero o la Administración, que no hace nada? ¿Y si algún día el lobo ataca a la gente? Te dicen: 'vamos a tocar madera'. Cuando un niño tenga un percance, ¿quién será el responsable, el mastín, el lobo, el ganadero?
-La solución no parece fácil.
-Hay soluciones, pero hay que buscarlas. El lobo no se va a hacer herbívoro por iniciativa propia, así que habrá que actuar.
-¿Ha habido ganaderos que han abandonado por los ataques del lobo?
-No, pero hay mucha inquietud.