Domingo, 13 de mayo de 2007
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ECONOMÍA

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La oficina de los líos
Las denuncias de Conthe ponen contra las cuerdas al equipo económico de La Moncloa, presentado como un poder en la sombra que teje y desteje sin ningún tipo de control
La oficina de los líos
ENFRENTADOS. Manuel Conthe, Pedro Solbes y Carlos Arenillas atienden el discurso del nuevo presidente de la CNMV, Julio Segura. /SIGEFREDO
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¿Interviene el Gobierno en las decisiones de las grandes empresas? Y lo que sería peor: ¿lo hace en los organismos reguladores que deben velar por que se respeten las reglas del juego? Un rotundo 'sí' a ambas preguntas se oculta tras las acusaciones lanzadas por el ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) Manuel Conthe, que han abierto una crisis institucional sin precedentes en la historia reciente y amenazan con socavar la imagen exterior de los mercados financieros españoles y la respetabilidad del propio país ante eventuales inversores extranjeros. Según sus palabras, el Gobierno presionó al supervisor bursátil a través del 'número dos' de ese organismo, Carlos Arenillas, en la guerra de OPAs sobre Endesa e intentó utilizarle en una maniobra de acoso y derribo contra el máximo responsable del BBVA, Francisco González, para sustituirle por una persona más afín. Para ello se sirvió -continúa su testimonio-, de la Oficina Económica de La Moncloa, entonces dirigida por Miguel Sebastián. Esta denuncia ha puesto en el 'ojo del huracán' a José Luis Rodríguez Zapatero y, en especial, a su equipo de asesores, al que la oposición describe como un «corrupto» poder en la sombra, que teje y desteje operaciones a su antojo, al margen del 'razonable' vicepresidente Pedro Solbes; una figura respetada y de prestigio, pero apartada a un segundo plano en la adopción de grandes decisiones.

A Conthe se le puede 'tachar' de desleal hacia quienes le designaron para el cargo, pero no se puede decir que no avisara. Lo hizo en su comparecencia en el Congreso del pasado 24 de abril, en la que lanzó los primeros torpedos al explicar las razones de su dimisión. En un discurso muy medido, insinuó presiones de La Moncloa para evitar que la CNMV sancionara, como él propuso, a Enel y Acciona por sus movimientos para torpedear la OPA de E.on sobre Endesa y quedarse con la primera eléctrica española. Pero no fue más lejos a cambio de una condición: la destitución de Arenillas a quien considera la «correa de transmisión» del Gobierno en el regulador.

La bomba

Al ver que su petición era desoída, lanzó la bomba el lunes y dinamitó la toma de posesión de su sucesor, Julio Segura. Para probar que sus críticas a su 'segundo' estaban justificadas, relató con todo lujo de detalles como éste recibió en enero de 2005 un 'dossier' de la Oficina Económica de la Moncloa, entonces dirigida por Miguel Sebastián, en el que se acusaba al presidente del BBVA de irregularidades contables en la venta en 1996 de su sociedad de valores FG a Merrill Lynch.

Esas explosivas declaraciones han hecho tambalearse los cimientos de la CNMV, que había recuperado en gran medida su credibilidad después del 'caso Gescartera', por el que dimitió su presidenta, Pilar Valiente, en 2001. «Así como otros reguladores nunca han logrado trabajar al margen del Gobierno y labrarse una imagen de independencia, éste sí lo había conseguido», señala un ex alto cargo del supervisor bursátil, que prefiere mantenerse en el anonimato. A su juicio, el nombramiento de Segura «no ayuda a atajar la crisis» porque no está libre de sospecha. «Votó a favor de sancionar a Enel y Acciona en la comisión ejecutiva de la CNMV y lo contrario en el consejo. Eso prueba que se deja influenciar por el poder político», señala.

Por su parte, el ex presidente de la CNMV, Juan Fernández Armesto, afirma que «no es una cuestión de cambiar el reglamento, sino de mejorar la conducta de los políticos, que en España siempre ha sido invasiva».

Sea como fuere, mientras Arenillas, marido de la ministra de Educación, no parece dispuesto a dimitir ni a dar explicaciones, el 'tsunami' se ha trasladado a la Oficina Económica, un 'blanco' más 'goloso', sobre todo en plena campaña electoral. Las acusaciones de Conthe han reforzado la imagen, acuñada por el PP, de que ese gabinete es el 'cerebro' de todas las supuestas maniobras del Gobierno para intervenir en el mundo empresarial, con la fortaleza que da la proximidad física -y la sintonía personal- de sus responsables con Zapatero.

Su ex director Miguel Sebastián ha visto torpedeada su candidatura a la alcaldía de Madrid con las acusaciones de Conthe. En los círculos financieros su nombre no ha parado de sonar, siempre vinculado a la polémica, desde que el jefe del Ejecutivo le llamó a su vera: se vio su mano detrás del fallido 'asalto' de Sacyr al BBVA y de la campaña contra el presidente del banco, que coincidieron en el tiempo; asimismo, se le ha atribuido un papel protagonista en la guerra por Endesa al apoyar primero la OPA de Gas Natural, para luego, una vez agotada la 'vía catalana', urdir la entrada en escena de Enel y Acciona para cerrar el paso a E.on.

Cucarachas

El ex presidente de la CNMV le ha situado en la trama de acoso y derribo contra Francisco González. «Cuando se ve una cucaracha hay que tener cuidado porque a lo mejor no está sola», ha advertido. Sebastián estaba al mando de la Oficina Económica cuando, según su versión, Arenillas recibió el 'dossier' contra el responsable del BBVA, que no es más que un juego de cartas enviadas en 1996 por el directivo de Merrill Lynch Claudio Aguirre a un cargo del supervisor bursátil tras detectar un desfase patrimonial en la sociedad de valores FG de 800 millones de pesetas.

El ahora aspirante a alcalde de Madrid ha negado la mayor. «No he elaborado ni difundido ningún informe», señaló el miércoles en su primera intervención tras estallar el escándalo. Pero le va a costar acallar las especulaciones. Tenía un móvil: su escasa simpatía hacia González, que le invitó a abandonar su cargo de jefe del servicio de estudios del BBVA. Y un contacto: es íntimo amigo de Arenillas, con quien trabajó en Intermoney, una sociedad de valores a la que están vinculados altos cargos de la Administración socialista. Y, sobre todo, porque a Sebastián se le atribuye un inmenso poder por la confianza que tiene depositada en él Zapatero, que modeló la Oficina Económica como un traje cortado a su medida para permitirle trabajar con libertad y una estructura autónoma respecto de Solbes, con quien ha protagonizado sonados encontronazos.

El presidente del Gobierno nunca ha olvidado la dedicación de Sebastián en la elaboración y defensa del programa económico del PSOE cuando pocos apostaban por la victoria en lar urnas. Al llegar al poder en marzo de 2004, sonó como ministro de Economía. Pero al final pesó más la experiencia del curtido Solbes.

Un amplio equipo

Zapatero colocó entonces a Sebastián como asesor de la Presidencia, con un equipo que ahora cuenta con 27 economistas. El precedente de esta oficina es el gabinete que dirigió José Barea en tiempos de José María Aznar, que tal como él mismo ha explicado «estaba integrado por sólo trece personas contando al bedel y las secretarias».

Al abandonar el cargo para luchar por el Ayuntamiento de Madrid, Sebastián eligió a su sustituto, David Taguas, colaborador suyo en el servicio de estudios en el BBVA. Además, se le atribuyen constantes intentos de colocar en puestos de responsabilidad a numerosos 'colegas' de Intermoney: se dice que propuso a Arenillas como presidente de la CNMV frente a Conthe, candidato de Solbes. También que postuló a José Pérez para gobernador del Banco de España, aunque una vez más ganó el pulso el ministro de Economía con Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

«Ni Sebastián es un 'rasputín', ni la Oficina Económica una mafia, ni Intermoney una cueva de ladrones», manifiesta indignada una estrecha colaboradora del candidato a la Alcaldía de Madrid. A su juicio, la mejor prueba de la honestidad y lealtad de este técnico venido a político es que «saltó al ruedo voluntariamente» para rivalizar con Alberto Ruíz-Gallardón cuando vio que la opción José Bono se desvanecía y nadie daba un paso adelante. «Él lo dio por Zapatero», afirma. ¿Será el futuro vicepresidente económico si el PSOE gana las próximas elecciones generales?

 
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