Domingo, 13 de mayo de 2007
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POLÍTICA

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Zapatero apuesta por la Fórmula 1 para Valencia si llega con «decencia y limpieza»
Recuerda que las inversiones para la Copa América fueron de su Gobierno y acusa a Rajoy de «principios de hojalata»
Zapatero apuesta por la Fórmula 1 para Valencia si llega con «decencia y limpieza»
8.000 SEGUIDORES. Zapatero, en un momento del mitin de ayer en la capital del Turia. / EFE
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José Luis Rodríguez Zapatero no pudo resistirse ayer a la tentación de responder, desde la altura que da la jefatura del Gobierno, a las amenazas del magnate Bernie Ecclestone. El líder del PSOE aprovechó su paso por Valencia para hacer una advertencia: el Ejecutivo sólo apoyará el Gran Premio de Fórmula 1 «si se hace de forma decente y con limpieza». El aviso iba en realidad dirigido al presidente de la comunidad, Francisco Camps, y a la alcaldesa de la capital, Rita Barberá, a quienes recordó la importancia de las inversiones estatales para la celebración de grandes eventos.

El presidente del Gobierno está molesto porque los dirigentes populares han conseguido que la organización de la Copa de América aparezca ante los valencianos como mérito propio. Ante alrededor de 8.000 enfervorizados simpatizantes, congregados desde las once de la mañana en un caluroso polideportivo de la ciudad, se empeñó en deshacer la «impostura». «No me puedo callar porque la realidad es que la mayoría de las inversiones y la mayoría de las obras la ha hecho mi gobierno -dijo poniendo énfasis en el posesivo-; el PP ha puesto la propaganda y la mentira».

Los socialistas saben que Valencia es para ellos un territorio hostil. La última encuesta del CIS, publicada el viernes, indica que el PP revalidará su mayoría absoluta en la comunidad y todos los sondeos indican que Rita Barberá no tiene oponente. Quizá por eso el tono de Zapatero fue esta ocasión, su segundo mitin, más beligerante de lo habitual.

Aseguró, como siempre, que no contribuirá a generar crispación, pero también acusó a Mariano Rajoy de poseer «principios de hojalata», por no haber afeado la conducta del patrón de la Fórmula 1 después de que condicionase la organización del gran premio a la victoria popular. Insinuó que las palabras de Ecclestone fueron un «montaje» electoral de Camps y advirtió que, como presidente del Ejecutivo, no lo tolerará porque «en una democracia seria ese comportamiento es inadmisible».

En campaña, un líder sabe siempre que terreno pisa. Zapatero no se atrevió a pronosticar el triunfo de su candidato, Joan Ignasi Pla. Aún así, vaticinó que la pulsión de cambio «crecerá». «Os invito -dijo a los suyos- a que en esta campaña pongáis la confianza, que denunciéis la manipulación, que llamemos a los ciudadanos una vez más a dar más poder a los ciudadanos y menos poder a los poderosos».

La lucha contra el poderoso es siempre una fórmula efectiva. Arranca aplausos y vítores porque es fácil de entender. Lo mismo que la condena de la construcción salvaje a la que Zapatero recurrirá con frecuencia a lo largo de estos días. En una de las comunidades con mayor desarrollo urbanístico de España, aseguró que gracias a la ley del Suelo impulsada por su gabinete «el urbanismo estará al servicio de la gente y no la gente al servicio de la especulación».

La frase le vino al pelo para identificar al PP con corrupción y contaminación. Fue la ley que promovió el Gobierno Aznar, aseguró, la que provocó que el precio de la vivienda se multiplicara y que la que hizo que muchos parajes naturales hayan quedado dañados.

 
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