La montaña. Esta foto me la sacó mi mujer cómo hace unos diez años. Es el lago de Tucarroya, en la cara norte del Monte Perdido, en los Pirineos. Es uno de los pocos glaciares suspendidos que quedan en España. Como dijo no sé quién, subo al monte porque está ahí. No sé explicarlo. Lo hago desde crío. Iba a un grupo scout. Me gusta la soledad, la tranquilidad, la superación de dificultades que conlleva. Cada fin de semana hago un monte. Cojo el perro y subo al Toloño, al Palomares o al Aitzgorri. Y dos veces al año vamos con los amigos a los Pirineos o a los Picos de Europa. Hace seis años conseguimos subir el Naranjo de Bulnes. Y hace más, el Mont Blanc. Pero cuando subimos ¿había más de cien personas!