No sé si es más correcto decir que conozco a Mikel o que Mikel me conoce a mí, pero lo cierto es que nos conocemos desde que nací. Para mí, siempre ha sido una persona comprometida, y no lo digo sólo por su trayectoria de militante abertzale, sino por su trabajo en el ámbito profesional y social. Siempre le he visto trabajando para que su país pueda ejercer el derecho a decidir su futuro y también por conseguir una sociedad más justa.
Mikel ha sido una constante en mi vida en dos sentidos, en lo personal y en lo político. En lo personal, la relación de los Mintegi con mi familia viene desde cuando mis aitonas y sus aitas salían al monte con el club de montaña Gazteiz. La montaña es una de sus grandes pasiones y defiende con el mismo ímpetu en la tribuna de los oradores que en una sobremesa su compromiso con el medio ambiente y su cariño por los paisajes del país. En esas excursiones es donde yo más le recuerdo, contando batallitas de los scouts, con un 'look' setentero y barba larga, tocando la guitarra con mi ama en mi primer cumpleaños en Briñas, ayudándome a sacar la cabeza de entre los barrotes de una verja...
Creo que otra de sus pasiones es hablar. Contar cómo, cuando era diputado de Cultura, fue de viaje oficial a Estados Unidos y le presentaron como 'ministro''.
Para mí, Mikel ha sido también un referente, y no sólo porque yo también soy abertzale y de izquierdas, sino porque considero que tiene las ideas claras, y porque es coherente y fiel a sus ideales. En resumen, Mikel es una persona cercana, y fiel a sus ideas y principios. Alguien a quien ser 'ministro' no le ha cambiado lo más mínimo.