Martes, 15 de mayo de 2007
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ÁLAVA
Las rampas mecánicas del Casco Viejo sufren decenas de averías por los actos vandálicos
«Lanzan objetos de cristal, dan golpes y hasta voltean los pasamanos», desvela la empresa que las repara Todo el tramo de San Francisco se paró el domingo
Las rampas mecánicas del Casco Viejo sufren decenas de averías por los actos vandálicos
PARADAS. Los operarios tuvieron que reparar ayer el último tramo de las rampas del cantón de La Soledad. / IGOR AIZPURU
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LAS FRASES

LAS RAMPAS
Ubicación: Están en las dos laderas. Las que primero se inauguraron son las del cantón de la Soledad, que unen Herrería con Montehermoso. Las del cantón de San Francisco Javier unen Pintorería con el Depósito de Aguas y se inauguraron el 16 de marzo.

Coste: 6 millones de euros, más otros 50.000 euros invertidos en la compra de seis cámaras de videovigilancia que filman las 24 horas.

Fallos: Son «constantes» los fines de semana. Los tapices se paran por culpa de los actos vandálicos.

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Unos las recibieron con aplausos y otros a regañadientes. Las rampas mecánicas del Casco Viejo llevan cuatro meses en marcha, y desde entonces han sufrido numerosas averías y las consiguientes reparaciones. Los tapices rodantes, que unen la calle Herrería con Montehermoso y la Pintorería con el Depósito de Aguas, costaron 6 millones de euros a las arcas públicas, pero numerosos vitorianos que quieren utilizarlos se encuentran con que el sistema no funciona. ¿La alternativa? Resignarse y subir a pie. Los andenes han padecido ya «decenas» de averías por los actos de vandalismo. Nadie niega la evidencia, ni la empresa que instaló los tapices, ni los arquitectos que diseñaron las cubiertas ni el propio Ayuntamiento de Vitoria.

El pasado domingo todas las rampas mecánicas del cantón de San Francisco Javier amanecieron paradas. En la otra ladera, varios operarios intentaban reparar ayer el último tramo que desemboca en Montehermoso, donde aún está el panel que desconocidos destrozaron a pedradas en febrero. Unos metros más abajo han aparecido otros dos cristales agrietados por pequeños impactos.

A patadas

«Todos los fines de semana estamos con lo mismo. Casi siempre es vandalismo puro y duro», lamenta Raúl Tabarés, el responsable de la empresa que instaló las rampas, Thyssen Krupp.

El portavoz de la firma desvela que algunas personas lanzan vasos y botellas contra la instalación, lo que hace que los cristales se cuelen por la maquinaria. En una ocasión alguien puso un tornillo que bloqueó un andén. Otros, en cambio, prefieren apretar una y otra vez los botones que provocan las paradas de emergencia. «Y eso cuando no se lían a patadas con los zócalos o arrancan las pantallas digitales de control. Hace unos días nos encontramos un pasamanos arrancado y volteado», recuerda Tabarés. El coste de esas reparaciones, matiza, se traslada cada mes al Ayuntamiento, porque «es evidente que no son fallos de funcionamiento».

La Agencia de Renovación Urbana es la sociedad municipal encargada de renovar el Casco Viejo y se encargó de impulsar la instalación de las rampas. Su presidenta, la peneuvista Arantza Zenarruzabeitia, admite que la situación «es preocupante» y baraja solicitar que el Gabinete Alonso convoque una reunión para que todos los partidos, los técnicos e incluso los portavoces de la Policía Municipal busquen «medidas inmediatas».

El Ayuntamiento ya sabía a lo que se enfrentaba cuando inauguró el tramo de La Soledad el 19 de febrero y el de San Francisco el 16 de marzo. Por eso, colocó cuatro cámaras de videovigilancia en la primera ladera y otras dos en la segunda. Las imágenes van a parar a la comisaría de la Policía Local de Aguirrelanda, pero la medida no ha disuadido a todos los gamberros. «Si se tapan la cara y no los identificas no es suficiente. Creo que deberíamos llevar a cabo una campaña de concienciación», valoró la concejala jeltzale.

«Vergonzoso»

La inquietud por los ataques también afecta de una manera especial a Roberto Ercilla, que diseñó los modernos tubos de cristal junto a su compañero Miguel Ángel Campo. El arquitecto dice que los sabotajes que sufren las rampas son «vergonzosos». Ercilla asegura que «casi todos los vecinos están encantados, sobre todo los más mayores. Sólo pido un poco de civismo y de respeto».

i.cueto@diario-elcorreo.com

 
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