Saluda con mil disculpas por alargar quince minutos una reunión con miembros del sindicato agrario y ganadero alavés UAGA, y retrasar la entrevista. «¿Hemos metido la pata con la Ley de Montes! -se refiere a la Diputación-. Y eso afecta a los pastos, las vacas...». El candidato a diputado general de Álava por Eusko Alkartasuna, Mikel Mintegi (Ermua, 1957, psicólogo), está en su salsa. Y a partir del 27-M pretende ayudar a ligarla.
-¿Su partido, al elegir candidatos, ha decidido aquello de más vale viejo conocido que bueno por conocer o es que anda flojo de cantera?
-La renovación debe existir, pero los partidos juegan con los candidatos más conocidos. Creen que van a sacar más votos. Ahora bien, si me pregunta si soy el más válido, la respuesta es 'no'.
-¿Veterano, zorro o perro viejo?
-Perro viejo, no. Y, zorro, tampoco. A mí se me nota por dónde voy.
-Ha sido concejal solitario, diputado de Cultura, portavoz en Juntas y ahora candidato a diputado general. ¿No será su último cartucho antes de abandonar la cosa pública?
-Yo no soy de los que digo, 'qué tranquilo viviría si dejara la política'. A mí me encanta y seguiré hasta que me jubile. ¿Y después!
-Tantos años dedicado a ella le han hecho más qué...
-Aquí ves de todo. Gente que opinaba 'x' y se pasó a la 'i' con todo desparpajo. Descubres un egoísmo tremendo. También personas generosas que se implican. Tus propios fallos, tu ego... La vida pública te enseña a poner tu mejor cara y a esconder la mala.
-En resumen...
-Me ha hecho menos cándido, más sabio, más vanidoso en algún momento y más autocrítico.
-Pese a todo, sus cabreos siguen pareciendo reales. ¿A estas alturas no tiene ya el trasero pelado?
-No soy ningún farsante. Le aseguro que son reales todos. Soy vehemente, pero eso nunca me ha llevado a romper una relación.
-Hay quien le ve como el Juanito Oiarzabal de la política. ¿Se referirán a sus modos o a su testarudez?
-Ja, ja. Mi amama decía que era igual que su padre. Participó en la Guerra Civil. Estaba en el bando perdedor, el separatista. En el juicio, el fiscal le dijo que era un testarudo. Y él le respondió que todos los santos lo son porque fueron tercos. Con esto quiero decir que, mientras no hagas daño, es bueno mantener tus ideas.
-Esta vez, su partido se ha propuesto hollar la cumbre electoral sin el PNV como sherpa. ¿En el fondo no se sienten pelín huérfanos?
-Yendo en compañía, la ascensión es más tranquila, cuentas con más cuerdas fijas, y los campamentos te los ponen a huevo. Pero, en política, cada partido debe presentarse como lo que es. Y EA es diferente al PP, al PSE y al PNV. Por eso va, vamos, solos.
-Bueno, unas veces sí y otras, no.
-Fuimos en coalición para defendernos de la gran ofensiva que plantearon Mayor Oreja y Redondo Terreros. Ahora la situación es otra. El candidato del PNV lo dijo claramente: el pacto con el PSE está casi hecho.
-Puede que haya algún nacionalista despistado. Aclárele, por favor, qué diferencia a EA del PNV.
-Aparte del independentismo, si nos referimos a Álava, nosotros hemos votado en contra de los proyectos de campo de golf en Labastida, la ampliación del de Lagrán, el parque eólico del Valle de Arana, la mina de Lalece... Porque son grandes pelotazos urbanísticos. El PNV, no. En lo cultural, en su día apostamos por el Artium, y si no hubiera sido por el apoyo del PSE y de UA, no estaría hecho.
-Se comenta que la dirección de EA estaba dispuesta a sacrificar su representación en Vizcaya y Álava a cambio de hacerse con las riendas de las Juntas Generales de Guipúzcoa a medias con ANV. ¿Soberana estrategia?
-No, le explico. Si EA quiere ser un partido, tiene que andar solo. Segundo, el escenario es otro. El PSE ha pasado de ser un rival, junto con el PP, en contra del nacionalismo, a un socio del PNV.
-El caso es que buena parte de esas listas se han anulado. ¿El tiro por la culata?
-En esas listas no hay ninguna persona juzgada y, si esto es una verdadera democracia, todos deberían poder presentarse. Lo contrario es una injusticia.
-En coalición con el PNV obtuvieron 5 junteros. Algunas encuestas les dan ahora 1 procurador y 0 concejales en Vitoria. Como UA antes de su agónico final...
-Mire, cuando yo me presenté en el 95, el cuadro era el mismo y casi sacamos cuatro. Pasó lo que va a pasar ahora, que el PNV y el PSE necesitaron de nosotros para formar gobierno. Aquí no va a ganar nadie ¿eh? Todos vamos a necesitar de todos. Como dice mi sobrino Mikel, que es pelotari, 'que nadie se ponga chulito'.
-Hay más. El divorcio del PNV les ha supuesto la pérdida de uno de sus hombres más valiosos en Álava: el alcalde de Salvatierra, Iñaki Beraza, que ha decidido presentarse como cabeza de lista de la coalición 'Entre todos y todas', con su gente y el PNV. ¿Coherencia o traición?
-... Coherencia no es. Para mí hay algo de egoísmo en esa decisión.
-¿Ni siquiera chiquitea ya a escondidas con él?
-¿Ah! Yo no tengo ningún problema en comer mañana mismo con él y decírselo.
El 'padre Calcuta'
-En el pueblo donde vive, Peñacerrada, ¿siente el hálito de apoyo de sus vecinos o hay escisión?
-Joé, no me atrevo a decirlo. Alguno sí me dice que me va a votar...
-Llegado a este punto, ¿para qué quiere ser diputado general?
-Alguien dirá 'qué cursi es este tío', pero yo estoy en política, con mis defectos y egoísmos, para servir y para que mis planteamientos salgan adelante. Eso es lograr que Álava se construya de forma más respetuosa y justa. No quiero parecer el 'padre Calcuta', pero hay mucho de compromiso.
-¿Y está cualificado para el cargo?
-Sí.
-Ilústrelo.
-Me ha tocado vivir la política en el gobierno y en la oposición. Eso me ha hecho conocer la institución. Sé perfectamente las funciones de la Diputación, los medios de que dispone, sus potencialidades y sus defectos. También conozco Álava. Llevo doce años en las Juntas y sé de las diferencias graves e injustas que acarrea vivir en un sitio u otro. Y tengo capacidad de empatía con la gente.
-Usted es uno de los euskaldunes que menos habla en euskera. ¿Se corta o no encuentra la ocasión?
-Es cierto. Verá. Cuando lanzas un mensaje, no sólo cuentan las palabras, sino la entonación o la emoción. Pero eso desaparece con la traducción simultánea. Por eso me opongo a ella. Porque los matices son importantísimos.
-Es licenciado en psicología. ¿Me retrata a su contrincante del PNV, Xabier Agirre?
-¿Un adjetivo? Nervioso.
-El socialista, Txarli Prieto.
-A veces, demasiado calculador.
-¿Y cómo ve al popular, Javier De Andrés?
-Asustado.
Artium y autoestima
-¿Qué última exposición ha visto en el Artium?
-Aproveché la recepción de San Prudencio para echar un vistazo, pero no le puedo decir el título porque no había catálogos.
-¿Cuántos ciudadanos cree que le recuerdan aún como diputado foral de Cultura?
-Javier Oficialdegi, abogado, y juntero de EA, un hombre majo, sabio, navarro, cojonudo, decía: 'no hay nada más viejo que lo que aparece en el periódico de ayer'. Y es así. Quitando a mis amigos -alguno ni recuerda de qué fui diputado-, seguro que poca gente.
-¿Y como uno de los más firmes impulsores de Artium?
-Pues, por un estilo.
-Lo cierto es que el museo dio muchísimo más que hablar durante su génesis que luego tras su apertura. ¿La moto que nos vendió era una realidad o una vespino?
-No. El Artium estuvo muy intoxicado por el Guggenheim. Y, co-mo museo, es mejor el de Bellas Artes de Bilbao. El de Gehry podía haber sido la sede de El Corte Inglés. Vitoria, por contra, tenía una colección. No necesitaba ningún edificio que le diera autoestima. Yo creo que el Artium se ha quedado más en museo, y debe ser más centro y generar más actividad.
-«Me siento cómodo en el poder», dijo nada más llegar al despacho de la Diputación. ¿Siente 'mono'?
-No, no. Vamos a ver, yo no me presento para barrer las Juntas Generales, sino para gobernar.
-Al grano. ¿Con quién?
-Con el PNV de Imaz, no. Se han olvidado del plan Ibarretxe.
-En su programa promete mejorar las pensiones, con especial atención a las de viudedad. ¿No cree que las aludidas estarán hasta el moño de oír siempre este clásico y casi sin resultado alguno?
-Yo, que trabajo en los servicios sociales, estoy harto de ver cómo personas viudas que cobran pensiones de la Seguridad Social, tienen que venir a las redes de inserción laboral a por prestaciones sociales porque no les llega para la calefacción. No hay derecho.
-'Mikel Mintegi, por el desarrollo sostenible', buzonean por ahí. ¿Ese no era Alfonso Alonso?
-El desarrollo sostenible del PP es de quita y pon. Y el del PNV, también.
i.o.olano@diario-elcorreo.com