Jueves, 17 de mayo de 2007
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La caricatura de Wolfowitz
La Casa Blanca busca una salida airosa para el presidente del Banco Mundial, en la cuerda floja por dar un trato de favor a su novia
La caricatura de Wolfowitz
Paul Wolfowitz.
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Pese a sus dramáticas apelaciones en busca de justicia, Paul Wolfowitz parece tener las horas contadas como presidente del Banco Mundial. Su suerte pendía anoche del consejo de administración de la entidad, que por segundo día consecutivo sopesaba el informe que le halla culpable de haber violado el código ético interno. Entre bambalinas, la Casa Blanca negociaba un acuerdo que le salvase la cara.

El que fuese 'número dos' del Pentágono durante la invasión de Irak dejó ese cargo en 2005 para dirigir la institución multinacional que representa a 185 países. Allí conoció a Shaza Riza, a la que hizo su compañera sentimental. Cuando informó de ello al comité ético del banco, éste decidió que la joven fuese trasladada al Departamento de Estado para evitar el conflicto de intereses derivado de estar bajo las órdenes de su novio.

A espaldas del comité, Wolfowitz decidió compensar a su compañera con astronómicas subidas de sueldo que alcanzaron los 194.000 dólares al año, libres de impuestos. Además, pidió al director de personal Xavier Coll que mantuviese en secreto estas compensaciones, según detalla el informe elaborado por una comisión especial del consejo de administración.

Hasta la publicación de ese documento, el Gobierno de George W. Bush se había mantenido firme en su apoyo a Wolfowitz. Pero el martes decidió sondear los apoyos con los que contaba en el G-7. Para su desaliento, sólo encontró el de Japón.

El giro de timón fue inmediato. Según 'The Wall Street Journal', la Casa Blanca está ahora «abierta a discutir» su permanencia en el cargo y a considerar «todas las opciones», incluyendo su dimisión, como parte de «una respuesta a la pregunta de qué es lo mejor para futuro de la institución».

«Ridículo público»

El martes, el 'halcón' de Bush tuvo su última oportunidad de defenderse ante el consejo. Aunque 'The New York Times' calificó su testimonio de «desapasionado» y otras fuentes de «desafiante», el texto que han difundido sus abogados sugería un hombre herido. «En el último mes Shaha Riza y yo hemos sido sometidos al ridículo público. He sido caricaturizado como un 'novio' que usó su posición de poder para ayudar a su 'novia'. Ella es una profesional productiva y con talento que ha sido degradada. He tenido que explicar a mis hijos, mis amigos y mis colegas profesionales que ése no era el caso», señaló.

Wolfowitz recordó que fue él mismo quien reveló al comité ético su relación en busca de instrucciones sobre cómo evitar un conflicto de intereses. «Imploro que cada uno de ustedes sea justo en su decisión, porque no sólo afectará a mi vida sino a cómo será vista esta institución en EE UU y en el mundo», indicó.

 
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