El Ayuntamiento intentará hacerse con la propiedad del palacio de Escoriaza Esquível, una joya renacentista del siglo XVI en un avanzado estado de degradación. Pero el alcalde no sabe aún para qué lo quiere con exactitud. Alfonso Alonso admitió ayer que existen «ideas» para convertirlo en un «hotel con encanto», pero en su opinión también debe tener un «uso público, al menos en una parte del edificio».
En este sentido, el regidor apuntó que podría ser sede de la «Bascongada de Amigos del País» o de otros colectivos similares. «Es un inmueble muy amplio, con una zona noble y con una parte trasera menos vistosa que podría ser utilizada de forma pública», dijo.
Alonso reconoció que el proceso de negociación para adquirir el edificio se ha «desbloqueado» a raíz de la reciente sentencia judicial que delimita con exactitud a quién pertenece el palacio del Casco Medieval.
Herederos
Como publicó ayer este diario, el Juzgado ha determinado que el inmueble es propiedad de los herederos de las hermanas de Domingo Ambrosio de Aguirre, el sacerdote que en el siglo XVIII destinó el edificio a centro de formación de párrocos. El mismo fallo extingue la fundación Seminario Eclesiástico de Aguirre -en la que estaba representados el Obispado y la Diputación-, lo que aclara la confusión respecto a sus dueños. «Hasta ahora no estaba claro con quién debíamos negociar. Ya lo está, así que iniciaremos las conversaciones», apuntó Alonso. El inmueble se encuentra muy deteriorado, con «lesiones irreversibles» y «daños importantes» en la cubierta y la estructura, según informes municipales. Su rehabilitación se tasó en unos 700.000 euros.
Alonso se mostró partidario de negociar la compra y eludir una hipotética expropiación del palacio. «No sabemos si eso casaría bien con un futuro uso hotelero», explicó. «Preferimos hacer las cosas mediante acuerdos, no por la fuerza».