Gran Bretaña creará embriones híbridos de animal y persona con fines médicos; siempre pensé que la vida perra, ser un cerdo, tener memoria de elefante o cuello de cisne, eran formas de hablar, pero empiezo a sospechar que varios infiltrados viven ya entre nosotros.
El cuco probablemente sea el híbrido más abundante; al igual que el agente inmobiliario que ocupó el apartamento playero de una familia vitoriana, pone sus huevos en nido ajeno.
Parece que entre el honrado número de hormiguitas que conforman parte de la plantilla municipal, se ha colado una cantidad nada desdeñable de cigarras, por no hablar de los buitres y hienas que nos saludan desde el televisor, o de quienes se quedan sólo en animales, sin precisar especie.
Elton John consiguió con su anunciada visita que muchos pavos reales mostraran con orgullo sus coloridas plumas, al tiempo que con su confirmada cancelación ha invitado a otros a enseñar las uñas.
Y es que en plena campaña no resulta complicado detectar a más de un tiburón, especie cuyo hábitat natural acostumbra a ser la barra de un bar.
Ahora que lo pienso, el mundo está lleno de moscas cojoneras, y me perdonarán por lo de mosca, que se dedican a compartir con el prójimo su hepatitis, o que en su carrera hacia la conversión en gorrinos se quedan en gorrones que nos toman por pájaros bobos contándonos que su relación con la lotería es la del siempre toca.
Dado que animales somos, como animales responderemos, y así lo ha calculado la candidata al senado belga que ha prometido felaciones a sus votantes, como mamífera que es.