Domingo, 20 de mayo de 2007
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POR LA MUGA DE GUIPÚZCOA Y NAVARRA
Viaje a los feudos abertzales que no podrán votar a ANV
Vecinos de Lizartza, Iturmendi, Etxarri-Aranatz e Irura comparten silencio, temor al futuro y cierta frustración a una semana del 27-M
Viaje a los feudos abertzales que no podrán votar a ANV
EN LAS CALLES. Pintadas en favor de los presos y contra la Ertzaintza presiden las paredes de Irura de camino al frontón y la futura ikastola. / FOTOS: FERNÁNDO GÓMEZ
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«Voy con prisa», «llego tarde al trabajo», «es mejor no hablar», «trabajo mucho y no me relaciono en el pueblo», «yo es que fui 'gudari' y desde la guerra no opino», «no te puedo responder, que no traigo las gafas» Por extrañas que parezcan, son algunas de las numerosas excusas ofrecidas por los vecinos para no participar en este reportaje durante el recorrido por cuatro feudos de la izquierda abertzale y cuyas listas se han quedado fuera de las elecciones municipales.

Las localidades guipuzcoanas de Irura y Lizartza y las navarras de Etxarri-Aranatz e Iturmendi forman parte del territorio más radical a uno y otro lado de la muga. La anulación de las candidaturas de Abertzale Sozialistak y de la mitad de ANV -'contaminadas' por Batasuna- ha provocado que en esos enclaves las opciones electorales estén limitadas. O sólo se presenta el PP, o sólo Nafarroa Bai, o PP y PSE mano a mano, o nadie.

En todos estos municipios, de entre 300 y 2.500 habitantes, el panorama es similar: mucho «miedo a hablar» porque «nos conocemos todos», una evidente presencia de símbolos y pintadas radicales, y un control desde las ventanas a los extraños con cuaderno y cámara en ristre.

La foto arroja, no obstante, división de pareceres. Los pocos que se atreven a contestar -casi todos sin nombre completo ni dejarse retratar- se debaten entre una mayoría que denuncia la ilegalización y otro buen número que confiesa que, desde la Transición, HB y sus sucesoras «han creído que esto era suyo por encima de todo». Unos y otros reconocen que tras el 27-M «habrá lío» porque la izquierda abertzale «no querrá ceder su poder así de fácil».

ITURMENDI

Habitantes: 379 | Alcalde: gestora presidida por Nicolás Arbizu. | Candidaturas en liza: ninguna.

Sin listas y con una única urna

Es el caso más peculiar. En Navarra y el País Vasco no hay otro igual. Los poco más de 300 vecinos de este enclave al norte de la comunidad foral no tendrán a quién votar como alcalde. Las únicas listas que se formalizaron fueron las de AS y ANV, ambas anuladas. Habrá colegio electoral, pero con urna para elegir el Gobierno de Pamplona. «No nos lo tomamos a chiste, porque es un tema serio, pero casi», reconoce una mujer mientras recicla cartón y plástico en unos contenedores. Basta recorrer un poco este coqueto pueblo de caseríos imponentes, aunque muchos sólo estén habitados por una persona, para darse cuenta de que es un feudo de Batasuna. De hecho, el colegio público y la plaza principal llevan el mismo nombre: 'arrano-beltza', símbolo de la patria vasca ampliamente empleado por la izquierda abertzale. El 'pájaro-negro' preside, además, los letreros de todas las escasas calles. La tensión es palpable en unos vecinos que tratan de mantener las apariencias.

«Aquí se habla muy poco de estas cosas. Es lo mejor, porque no entiendo que haya vecinos que tengamos que estar a malas por cuestiones políticas que, como pueblo pequeño, ni nos van ni nos vienen», confiesa un paisano que, a pesar del fresco que se levanta en las últimas horas del día, pasea en mangas de camisa. Él ejerció como uno de los siete concejales en las primeras legislaturas. «Todos los vecinos -continúa- deberían pasar por el Ayuntamiento para que supieran lo que es eso y dejarse de historias políticas de más alto rango». Pronostica lío tras el 27-M. No por disputas entre partidos, que no los hay, sino por la «incertidumbre» que habrá en el Consistorio. «Se va a hacer un polígono industrial para que haya empleo para los de aquí y esas cosas hay que prepararlas bien. Hasta noviembre sigue la gestora, pero ¿y luego?». Este vecino recuerda que los «problemas» vienen de lejos. Después de tres legislaturas en las que sólo concurrió una lista formada por vecinos «de todos los pelajes», la situación cambió. «HB quiso sacar la suya y ahí acabó todo. ¿Por qué tengo que estar a malas con alguien por unas elecciones, si nos conocemos todos?».

Las culpas de la actual situación también se reparten por otros frentes. César Gabirondo, un agricultor que aprovecha las últimas luces del día para arar un pequeño terrenito junto a la carretera comarcal, apunta al «PP de Irak» y al «PSOE de los GAL» para reprocharles que no haya listas en su pueblo. «¿A esto llaman democracia? No suelo votar, pero esto no es lógico. Es una vergüenza total», censura. Él es de los pocos que se atreven a opinar sobre cuestiones de más alta política. Cree que la anulación de candidaturas «no beneficia» a la paz, pero asegura mantener «la esperanza». «Esto tiene que acabar algún día».

ETXARRI-ARANATZ

Habitantes: 2.434 | Alcalde: J. B. Mariñelarena (plataforma ilegalizada). | Candidatura: Nafarroa Bai.

«ANV iba a perder de todas formas»

«Hubiera sido mejor que aquí les hubieran dejado pasar (a ANV o AS) para que Nafarroa Bai tuviera un rival en las urnas. Las listas de la izquierda abertzale iban a perder de todas formas y así no existiría la discusión que se va a formar ahora. A los de Nafarroa Bai se los van a comer».

Quien completa esta reflexión fue uno de los once primeros concejales de la democracia en Etxarri-Aranatz, aunque prefiere no dar su nombre. Ejerció como independiente dentro de las listas del PNV primero y EA, después. Vivió la escisión peneuvista, fue expulsado del Napar buru batzar y a mediados de los ochenta se alejó de la política activa. «Pero siempre la he seguido. Me gusta», reconoce este jubilado. Quizá porque conoce los entresijos del Ayuntamiento se detiene sin prisas a charlar.

Perfila un panorama «preocupante» para el día después de los comicios. «Aquí siempre ha sido difícil completar una lista que no fuera la de HB. Así que imagina lo que va a ser esto. Se las van a hacer pasar canutas a los nuevos concejales, y eso que creo que son unas personas responsables», explica frente a una larga pared 'decorada' con más de media docena de pinturas -recuerdan Belfast- a favor de Euskal Herria y la nación vasca, así como en contra de la dispersión y las fuerzas «opresoras». «Cuando estuve de concejal intenté acabar con esto de las pintadas. Les propuse colocar paneles donde pusieran lo que quisieran, pero no hubo forma», se sincera.

Este viejo militante nacionalista prevé «tensión» y, posiblemente, incidentes en la toma de posesión del Consistorio. En Etxarri-Aranatz la convivencia política «nunca fue sencilla». «Tras las primeras elecciones -explica-, nos llamaban de todo. Parecía que les estábamos robando por haber sacado siete concejales frente a los cuatro suyos. Decían que habíamos conseguido el Ayuntamiento porque nos había votado la 'derechona' facha y que quienes debían gobernar eran ellos».

Buena parte de los vecinos piensan como este antiguo concejal, aunque no es difícil toparse con quien ofrece una perspectiva contraria. Un sector espera que la única lista que concurre a los comicios «renuncie» a parte de sus concejales para dar entrada «a la izquierda de aquí». «Lo mejor es que Nafarroa Bai coja lo que le corresponda y descuente el porcentaje de votos nulos. Si no, esto va a ser un infierno», advierte un funcionario del servicio municipal de obras. Aún con el peto de faena y sin querer revelar su identidad, considera «imprescindible» la presencia de la izquierda abertzale en el Consistorio. «HB siempre gobernó aquí. No entiendo por qué ahora no puede ser», asegura.

Tampoco él vislumbra un futuro fácil. «Otros cuatro años así, con una gestora y sin nadie al frente, sería el caos. El Ayuntamiento funciona desde los comicios pasados porque hay un secretario municipal y una serie de funcionarios de larga experiencia y que hacen todo el trabajo».

LIZARTZA

Habitantes: 660 | Alcalde: Joseba Egibar (PNV). | Candidatura: sólo se presenta la del PP.

Los vecinos callan sobre los comicios

El silencio reina en Lizartza. El municipio gobernado desde 2003 por Joseba Egibar (PNV) sobrecoge por su quietud. Encajonado entre montañas y rodeado por una estrecha carretera que serpentea el valle, es difícil tropezar con alguien por la calle. Sólo unos niños quiebran el silencio con sus juegos antes de regresar al colegio por la tarde. Pero suenan bajito. Tampoco es fácil arrancar declaraciones a unos vecinos esquivos. Nadie quiere hablar de las municipales, aunque la plaza San Miguel, donde se encuentra el Ayuntamiento, esté plagada de carteles a favor de ANV, de EHAK y de plataformas ilegalizadas como Herritarren Zerrenda. Las pintadas a favor de ETA, de los presos y la amnistía se reparten los pocos huecos libres en las fachadas con duras frases contra la Ertzaintza y el PNV, a los que tildan de «enemigos del pueblo». Mientras, de la balconada consistorial cuelgan cinco enormes fotos de presos.

Será el municipio que se encontrará el Partido Popular si suma los votos suficientes. Es la única candidatura en liza y en 2003 logró diez apoyos. Sólo las papeletas en blanco podrían negarle la alcaldía con una lista liderada por dos hermanos madrileños, militantes de base que serán sustituidos si ganan. Quizá esta situación, unida a los incidentes de hace cuatro años cuando Egibar tomó posesión entre gritos de «ladrón», provoca en los habitantes un irrefrenable deseo de permanecer callados. Tras hora y media de recorrer sus calles y abordar a una veintena de personas -lo que viene a ser el tres por ciento de la población-, sólo un vecino fue capaz de esbozar una frase. «Preguntad en Madrid. Ellos son los que deben hablar. Aquí nos han dejado en fuera de juego», comenta el dueño del restaurante José Mari, el único del pueblo, mientras prepara varias ensaladas.

IRURA

Habitantes: 1.204 | Alcalde: gestora presidida por Marimi Ugalde (EH). | Candidaturas válidas: PSE y PP.

Ni un cartel electoral en las calles

Un enorme letrero con la promoción de 60 viviendas «de lujo» preside el centro de este municipio guipuzcoano. Es una evidencia de la transformación que los propios vecinos han apreciado en la última década. «Éste es un pueblo nuevo», confiesan. Jóvenes parejas de la cercana Tolosa, de Villabona y de Hernani se han asentado en los terrenos libres entre el río Oria y la autovía de San Sebastián a Pamplona. Sólo los automóviles a toda velocidad rompen la calma de una localidad poco dada a los grandes titulares.

En los últimos años ha requerido la atención masiva de la prensa en dos ocasiones: en diciembre de 2005 porque una bomba de ETA destrozó las oficinas de Angulas Aguinaga; ahora, porque PP y PSE son las únicas fuerzas que optan a gobernar el Ayuntamiento y desplazar a la izquierda abertzale. Todo ello, si las papeletas en blanco no les impiden el 5% de los votos válidos. Populares y socialistas obtuvieron cada uno una veintena de apoyos en las últimas locales.

Fuera del Consistorio quedaría la alcaldesa Marimi Ugalde, que en estos sufragios pretendía competir como 'número dos' por ANV. «Ella es el Ayuntamiento», dicen algunos fieles de quien se ha mantenido en el cargo doce años, primero como Batasuna, luego como Euskal Herritarrok y desde 2003 al frente de una gestora. Hace cuatro años, las urnas dieron la victoria al PNV, que renunció a la Alcaldía. El mismo camino siguió el único edil del PSE. Nadie quería la makila. Ahora puede repetirse la historia, aunque nadie diría que los comicios están al caer. Por las calles no hay ni un solo cartel electoral.

«Lo normal es que nos gobierne uno de aquí, no alguien con chófer que no sabe ni dónde está el depósito de aguas», subraya José María Mendizabal mientras atiende el bar del frontón. «Es que así -prosigue- no hay quien pueda elegir con libertad. Que esto es sólo un pueblo». Un discurso similar repite la directora de la ikastola, Josune Aiestaran, que asegura que muchos vecinos viven «asustados» ante la «incertidumbre» de quién puede gobernarles ahora. «Los de fuera no tienen ni pajolera idea de cómo es Irura y cómo funcionamos», defiende.

Aiestaran centra sus temores en el proyecto para levantar un nuevo centro educativo que sustituya a los dispersos edificios en los que ahora se reparte la ikastola. Es la inversión 'estrella' de una localidad donde la natalidad «se ha disparado». Las obras arrancarán el próximo mes y el nuevo colegio debe inaugurarse en 2008 con capacidad para 230 niños, el doble que ahora. Para financiar parte de los trabajos, sus calles acogerán la fiesta de las ikastolas guipuzcoanas, el Kilometroak. «Hemos trabajado muy bien con Marimi y a partir de ahora no sabemos qué va a ocurrir. Nos conoce y funcionamos a la perfección», insiste la educadora.

¿Y cómo se explican que PP y PSE no puedan formar una lista con gente del pueblo? Ninguno de los dos encuentra una respuesta rápida y contundente. «Eso lo tendrán que decir ellos. Quizá es que no se atreven. ¿Por qué? Ellos sabrán», contesta Mendizabal.

Sin embargo, en Irura hay quien piensa de otra forma, aunque cueste decirlo en alto. Un joven abuelo que pasea con su nieto aprieta el paso al ser interrogado. «El por qué pasa lo que pasa aquí deberán responderlo quienes han sido anulados. ¿Por qué se les ha ilegalizado? ¿Qué han hecho o dejado de hacer?», espeta molesto mientras se aleja por una callejuela.

 
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