El palacio Ruiz de Vergara, una joya olvidada del Casco Viejo ubicada en la calle Herrería, será reformado de pies a cabeza desde este verano para convertirse en la nueva sede de Arabarri, el ente encargado de la recuperación de los cascos históricos de Álava. La sociedad acaba de recibir la licencia municipal para poner en marcha un proyecto que persigue desde hace cinco años. «Por fin tenemos el permiso y ahora sacaremos las obras a concurso», explicó a EL CORREO la directora de la entidad, Luisa López Taberna.
El edificio, que data de 1521, sufrirá una profunda remodelación para albergar las oficinas de Arabarri y del servicio de Patrimonio Histórico de la Diputación. La reforma echará a andar en su primera fase gracias a una inversión foral de un millón de euros. La segunda y última parte se ejecutará en 2008. El presupuesto total de la actuación alcanzará los 2,5 millones de euros.
El palacio, que ahora presenta una fachada oscurecida y desconchada, tiene planta baja y dos alturas. Tras su reforma, la casona contará con 1.016 metros cuadrados útiles en pleno corazón de Vitoria.
La rehabilitación ya está programada al detalle por Arabarri. En la planta baja se habilitará una recepción, oficinas y una sala de exposiciones relacionadas con renovaciones de cascos históricos. En los niveles superiores habrá despachos, una biblioteca con volúmenes especializados dirigidos a estudiantes y expertos en arquitectura y una zona polivalente en la que se podrán organizar conferencias y reuniones.
Lucernarios
La ambiciosa operación contará con una novedad. El palacio dispone de un patio interior que los arquitectos han decidido tapar con un sistema de lucernarios. «Será un jardín transitable y no estaremos tan pendientes de la meteorología», celebró López Taberna.
Arabarri tiene ahora su sede en la calle Siervas de Jesús, pero en 2002 logró que el Gabinete Alonso le cediera el uso de la casona durante 99 años. «Fue una apuesta seria por revitalizar el Casco Viejo y la Diputación ha hecho el resto», recuerda la directora de la sociedad. El inmueble fue objeto de escrupulosos estudios para comprobar su estado a lo largo de 2003.
El palacio fue mandado construir por Juan Ruiz de Vergara y su esposa María Díez de Álava y Esquível.