A cobijo del sirimiri que amenazaba con aguar el espectáculo en la angosta plaza Mayor de Laguardia, dos sexagenarias del lugar siguen, detrás del escenario, el vals y el fandango que se marca la banda de dulzaineros Uranzu, de Irún. Paca y Nieves se apuntan sin remilgo a cualquier programa que anuncie dianas, pasacalles y jolgorio colectivo y, ayer, era uno de esos días en la villa riojanoalavesa. «En este pueblo nos encanta la fiesta. Si no la hay, se inventa, pero el Día del Gaitero es uno de los más arraigados».
No les faltaba razón a las dos vecinas y amigas -«casi hermanas se podría decir»- que ayer celebraron en primera línea de batalla la trigesimotercera edición de una fiesta cada vez más popular. Y es que, por más que el tiempo no acompañara, la música de la dulzaina no calló en toda la mañana. A toque de diana y sin apenas tregua para el descanso -la noche se había prolongado hasta altas horas- los primeros acordes comenzaron a dejarse sentir al filo de las diez de la mañana. Y los dulzaineros ya no dieron tregua.
Algo lógico si se tiene en cuenta que Laguardia ha reunido este fin de semana a 54 formaciones de gaiteros llegados desde todos los rincones de la península. Y en el alarde actuaron todas. Sin excepción. Algunas por vez primera; otras, por trigesimosegunda. Es el caso de la banda de dulzaineros Uranzu, de Irún. «Sólo faltamos el primer año, pero porque no nos enteramos». Después, el Día del Gaitero de Laguardia quedó marcado en rojo en su agenda.
Ganas de repetir
Constantino, Eugenio y Edurne -los tres 'tenores' de Uranzu- son, pues, los veteranos de esta fiesta y, como tal, abrieron ayer el alarde en la plaza Mayor de la villa a ritmo de vals y fandango. Tras ellos, turno para los novatos del grupo Buf-Ali, llegados desde Valencia. «El grupo lleva diez años funcionando, pero nunca habíamos venido a Laguardia. El ambiente de fiesta es extraordinario y ojalá podamos repetir muchos años», apuntó Paco, el portavoz del grupo, antes de arrancarse con un pasacalle.
Tras la actuación de las 54 formaciones invitadas, la mañana tocó a su fin con el homenaje que la Sociedad Cultural 'La Gaita' rindió a uno de sus 'grandes reservas': Miguel Ángel Elizaga. Nacido en Estella, tierra de arraigada tradición gaitera, Miguel Ángel lleva más de sesenta años soplando dulzainas. Puede presumir de haber tocado en el 70 cumpleaños del genial Pablo Picasso, en TVE y en la Expo de Sevilla pero, aún hoy, sigue de cata en cata.