Los grupos políticos no son el colmo del civismo. Al menos, algunos. En su afán por empapelar la ciudad con frases huecas y caras pretendidamente angelicales -es lo que se llama propaganda electoral-, algunos han traspasado los límites. No sólo estéticos, también físicos. El Ayuntamiento, por boca de la concejala de Medio Ambiente, Idoia Garmendia, les llamó ayer al orden para que circunscriban sus pegatinas, carteles y consignas a los espacios habilitados para ello en las calles durante la campaña electoral.
La edil popular recordó que la ordenanza de limpieza es de obligatorio cumplimiento «para todos. Y, precisamente, los partidos son los que deben dar ejemplo de ello». Sin mentar a los culpables, Garmedia afirmó que «varios» grupos políticos han hecho un corte de mangas al reglamento y han estampados sus eslóganes y candidatos en farolas, fachadas y semáforos. «Si queremos que la ciudad esté limpia, todos tenemos que hacer un esfuerzo», enfatizó.
A renglón seguido, advirtió de que la Junta Electoral «está tomando nota y puede multar».