¿Cohetes, salvas de escopeta? ¿Qué se puede hacer para defenderse de los ataques en bandada de los buitres? Los ganaderos de las Estribaciones del Gorbea, los más afectados de Álava por la amenaza de estas aves, estudian todos los métodos posibles que les puedan librar de la pesadilla diaria que viven, cuando sus vacas, yeguas y ovejas están de parto, el momento más crítico.
Ayer por la mañana en las praderas que rodean el Parque Tecnológico de Miñano se libró una batalla más de esta guerra que mantienen ganaderos y buitres. Por fortuna, no hubo víctimas, pero Cristóbal Montero, el pastor portugués que cuida un gran rebaño de churras y merinas no olvidará ese día. «Treinta de las ovejas habían parido por la noche y nada más amanecer ya estaban merodeando. Eran miles y para mí se hizo de noche. Oscurecieron el sol. No había visto nada igual en toda mi vida. Así que aguanté muy asustado. Si me movía y las dejaba solas no lo contarían. Pedí ayuda por el móvil al patrón, que me envió a otro pastor, y mientras gritaba para que se fueran», contaba Cristóbal ayer por la tarde repuesto de la experiencia.
El pastor lo tiene claro. «Necesitamos algo para defender el ganado, algo que haga mucho ruido. Pueden ser cohetes o una escopeta con cartuchos de salva. Lo que sea, pero sólo así se les puede asustar», reflexiona. Javier Aizpeolea, el ganadero propietario de las ovejas, y que sufrió la semana pasada un ataque que mató a una vaca y su ternero, piensa que el momento es crítico. «Las reses están de parto y está claro que es cuando van a atacar. Nos defenderemos con cohetes porque la administración no va a venir a salvar el pellejo de nuestro ganado. No vamos a quedarnos a la espera con los brazos cruzados», agregó.
Pero la situación no se vive exclusivamente en el norte de Álava. De hecho empezó antes en tierras vizcaínas y burgalesas. Así que ganaderos de esas dos provincias y de Álava se han sumado en las últimas semanas a las protestas de los grupos ecologistas para pedir la reapertura del comedero de buitres de Carranza (Vizcaya). Todo ello tras denunciar ataques de las aves carroñeras a sus ovejas y vacas. El cierre de este lugar por culpa de las medidas contra las vacas locas, parece el principio de esta situación.
La decisión de la Diputación de Vizcaya de clausurar el muladar para frenar la concentración de buitres en la zona fue criticada con dureza desde un primer momento por los grupos conservacionistas y varios partidos políticos. Por el contrario, una agrupación de ganaderos del valle de Carranza expresó su respaldo a esta medida, por considerar que reduciría los ataques a los rebaños. Como se ha podido comprobar, no ha sido así.
«Tienen hambre»
En las últimas semanas, sin embargo, algunos propietarios de ganado como Javier Aizpeolea, de Mendarozketa, han denunciado daños y coinciden con los ecologistas en que los buitres «tienen hambre» tras la desaparición del único suministro estable del que disponían en Vizcaya.
Aizpeolea perdió hace una semana una vaca pirenaica de 550 kilos y su cría, después de un ataque en pleno monte. El ganadero cree que proceden precisamente de la zona Oeste de Vizcaya y denuncia la pasividad de la Administración.