Miércoles, 23 de mayo de 2007
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ÁLAVA
«Vitoria debe recuperar su orgullo, que ya envidiamos hasta a Burgos»
«No he repartido palcos con el PNV; sería una falta absoluta de respeto al elector», asegura el aspirante socialista a ocupar el despacho de alcalde
«Vitoria debe recuperar su orgullo, que ya envidiamos hasta a Burgos»
PULSERA ROJA. Patxi Lazcoz, en el salón de plenos del Ayuntamiento, exhibe la tira de plástico a la muñeca, con la que reivindica dinero para Vitoria por ser la capital de Euskadi. / IOSU ONANDIA
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Patxi ha aprendido mucho. El estudiante de Derecho que, según me contaron un día, empezó en las galeras del partido de chico un poco para todo, se ha transformado en todo un candidato de película americana. Se presenta a la entrevista hecho un pincel. Pule cada uno de sus gestos hasta la extenuación, proyecta la imagen de un hombre muy muy ocupado y su conversación delata convencimiento de que esta vez sí va a ser el próximo alcalde de Vitoria. Le conozco desde hace un montón de años y, como no lo logre, mucho me temo que le hará falta algo más que unas buenas vacaciones en Grecia o en cualquier otro lado para superarlo.

Patxi ha aprendido también a controlar su genio, a domarlo con aparente soltura. En el cuerpo a cuerpo resulta muy simpático, se afana por ser cercano -en vez de sentarse al frente de su mesa coloca su silla junto a la mía- y suple el tratamiento de belleza de los carteles electorales por una sonrisa generosa y permanente. Si hoy le tuviera que dibujar en mi tira diaria de la página 6, le retrataría soñando que tiene el bastón de alcalde de Vitoria-Gasteiz muy bien agarrado por el mango.

-¿Pamplonica o pamplonés?

-Lo correcto es pamplonés. Pero llevo en Vitoria 32 años, ¿eh?

-Casi la mitad de ellos en el Ayuntamiento. ¿Le ha dado tiempo a desarrollar otras actividades profesionales?

-He trabajado de asesor jurídico, por formación. Pero luego me ha tocado hacer de todo para pagarme la carrera: camarero, he sembrado patatas....

-¿Por qué se siente cualificado para gobernar Vitoria?

-He visto el escenario desde los dos lados: gobierno y oposición. Tengo un nivel de conocimiento exhaustivo de la ciudad y las personas. Ello, sumado a un equipo muy bien compensado, hace que conformemos una alternativa con garantía. Tenemos un proyecto ambicioso e ilusionante.

-Tras 20 años de Cuerda en la Alcaldía y 8 de Alfonso Alonso. ¿Si es el siguiente mirará bajo las alfombras?

-En el funcionariado hay un ejercicio de lealtad al gobierno de turno muy alto, pero falta motivación. Hay un auténtico grado de desánimo, que se refleja en un elevado porcentaje de absentismo laboral, especialmente gravoso.

-¿El PP ha pecado de incauto?

-Nunca había visto a funcionarios dar el paso de denunciar irregularidades en el Ayuntamiento. Al principio no me lo podía creer, pero se ha mirado hacia otro lado cuando han aparecido pruebas documentales de irregularidades y no se ha cogido el toro por los cuernos. También ha habido pelotazos inmobiliarios, gente que se ha llevado plusvalías con operaciones municipales.

-El PP ha gobernado gracias a ustedes. ¿Le echaron un cable al cuello para así poder tensar a placer y provocarle un mayor desgaste?

-En absoluto. Nos ha ido bien decir que se podían hacer cosas por la ciudad. Para nosotros el recorrido de 1999 a 2003 fue muy fructífero, con el mejor resultado desde 1979. pactar presupuestos, ordenanzas y el pacto de vivienda nos fue bien.

-¿Pero en estos últimos cuatro años no se han pasado torpedeando iniciativas del gobierno que han perjudicado a la ciudad?

-Dígame tres. Se lo suelo preguntar a Alonso y sólo me contesta una.

Los puentes de Azkuna

-El auditorio. ¿No le pitan los oídos cuando le dicen que se ha cargado un edificio presentado en Nueva York y firmado por Navarro Baldeweg?

-No, porque el éxito internacional nunca se puede asegurar. Y si no que se lo pregunten a Azkuna con Calatrava. Le habrá costado mucho llamarle pesetero a Calatrava, pero lo que sí sabe Azkuna es el cabreo monumental de los bilbaínos cuando pasean por ese puente y llueve. Es que es peligrosísimo.

-¿Qué tiene que ver eso con el fallido auditorio?

-No creo que haya un partido que tenga la capacidad de ver por sí mismo lo que es bueno y malo para la ciudad. Por supuesto que necesitamos referentes arquitectónicos de nivel internacional. ¿Cómo vamos a renunciar! Pero no puede ser en el lugar, con el proyecto y con el coste que le dé la gana a uno solo.

-Si es el próximo alcalde, ¿puede prometer y promete que Vitoria tendrá auditorio?

-Ehhh... Lo que vamos a tener en Vitoria, y ya está acordado con el PNV y EB, es un Palacio de Congresos, Exposiciones y de las Artes Escénicas. Se podrá llevar a cabo en la próxima legislatura porque tenemos ya muy avanzado qué queremos hacer. Costará, pero se hará.

-¿Qué ha aportado Lazcoz a Vitoria?

-El PSE ha puesto de manifiesto que la alternancia al nacionalismo es posible y, además, positiva.

-¿Puede bajar al terreno de lo práctica, de la calle?

-Hemos visto que abriendo la mano salen cosas importantes como el pacto de vivienda.

-Que tiene más de cuatro años, pero el precio del metro cuadrado de las viviendas libres sigue por las nubes. ¿Es que eso no tiene remedio?

-La única manera de poner en el mercado viviendas a precios razonable es haciendo vivienda de protección oficial. En cuanto a las libres, hemos contenido el ritmo de crecimiento de los precios. Y eso es otro éxito.

-¿Usted vive en vivienda propia o de alquiler?

-Soy inquilino de mi mujer.

-¿Cómo?

-Estoy casado en segundas nupcias. Me casé el año pasado con una mujer que tiene trabajo y casa. De 85 metros cuadrados, ¿eh?

-¿El lío que han preparado con los apartamentos tutelados tampoco tiene remedio?

-Por supuesto que tiene remedio, pero con un cambio de liderazgo en el Ayuntamiento. El PP ha dejado al albur de la iniciativa privada el tratar de resolver algunos problemas sociales. Otra cosa es la operación de la manzana de la plaza de toros, que nosotros hemos apoyado.

-Pues justo ésa está paralizada.

-Bueno, yo diría que va a un ritmo mucho más lento del deseado y algunos tendrían que dar explicaciones.

-¿Por qué? ¿Sobre qué?

-Ha habido mucho oscurantismo en el retraso del derribo del viejo coso, en excavar,...

-¿Tanto jubilado rico hay en Vitoria?

-No. Hay cerca de 10.000 mayores de 65 años que viven solos y sus pensiones no son para tirar cohetes.

-Y entonces, ¿quién compra tanto piso tutelado?

-Muchos con ayuda de sus hijos. Por cierto, que no se están gestionando como tutelados sino como un subterfugio de una especulación de vivienda. Son numerosísimas las quejas en el Síndico. Se les había prometido una serie de servicios, pero no les habían dicho que tienen que costearlos si los quieren.

-¿Es eficaz recurrir al Síndico?

-Es uno de los éxitos de lo que hemos hecho en Vitoria. Ha conectado mucho con los ciudadanos.

-Lo siento, no me creo su 'plan renove' para Zaramaga. Lo de tirar el barrio para construir uno nuevo.

-Vaya a Pamplona y mire lo que han hecho allí con el barrio de la Rochapea. Ha sido un cambio extraordinario, en lo urbanístico y en lo social. Si otras ciudades lo han hecho, es perfectamente posible en Vitoria.

-Si PP, PNV y PSE empatan, como dicen las encuestas, ¿con quién piensa aliarse para no estar toda la legislatura tirando penaltis?

-(Carraspea por primera y última vez en la entrevista) Ehhh... Con el que tengamos una mayor capacidad de consenso en la manera de afrontar los retos de la ciudad y con el que sea capaz de compartir un sentido progresista de lo público.

-En la calle dicen que ya se han repartido los palcos con el PNV.

-Ese es el argumento del PP. Es una falta absoluta de respeto hacer un acuerdo de gobierno antes de que hablen los ciudadanos.

-¿Y no hacerlo, no es una especie de estafa para el elector? Yo cuando compro una cosa sé lo que vale.

-No es una estafa. La clave en una sociedad tan plural como lo son la vitoriana o la vasca es que un gobierno solvente sólo se pueda conformar mediante una fórmula de colaboración.

Bye, bye, Piterman

-Hablando de palcos, vaya gol nos ha metido Dmitry. ¿Qué puede prometernos para que nos despertemos de esta pesadilla?

-Pues promesas facilonas, ninguna. Pero a una persona que ha mancillado tanto el nombre de Vitoria hay que ponerle la alfombra roja y decirle 'bye, bye' o 'agur'.

-Le veo muy deportista de élite con ese centro de alto rendimiento que promete hacer en el Europa. ¿Es que no hay otras necesidades en la ciudad española con más piscinas?

-Hablar de deporte de alto rendimiento es hablar de Almudena Cid, de Juanito Oiarzabal o de Martín Fiz. Es hablar de Vitoria. Nos parece importante porque en torno al deporte se mueven cantidades ingentes de dinero. En el País Vasco, el 2% del PIB se genera sobre la actividad deportiva; hay 21.000 empleos ligados.

-Y usted, ¿suda el chándal?

-He llegado a jugar en la selección juvenil de Euskadi de fútbol. Pero hace tiempo que abandoné la actividad deportiva. Lo que más me hace sudar es pasear. Ja, ja, ja. Y prefiero el pantalón corto.

-Me acabo de acordar de cuando fue concejal de Limpieza y se le ocurrió aquello de poner cámaras para ver quién bajaba la basura a deshora. ¿Va a tener más ocurrencias de este tipo si es alcalde?

-Buenooo... Siempre hay que innovar y poner a trabajar la imaginación. A veces se acierta y otras se cometen errores. Tenemos una ciudad inmejorable en cuanto a sostenibilidad. Hay ocurrencias que no están nada mal.

-Se lo decía por la pulserita roja que se ha sacado el PSE para volver a reclamar por enésima vez que el Gobierno vasco dé dinero a Vitoria por ser la capital de Euskadi.

-Es como cuando se le llamó ocurrencia a los lazos del sida. La pulsera no es una ocurrencia. Somos el primer partido en Vitoria que hemos puesto dinero para hacer una pulsera de goma que no lleva ningún anagrama de partido, porque queremos simbolizar un hito frente a la crispación. Lo que nos puede unir a todos los vitorianos es la idea de capitalidad en el sentido de construir una identidad propia con el objetivo de recuperar el orgullo perdido. Miramos por el rabillo del ojo a Bilbao, a Donosti o a Pamplona. Incluso envidiamos ya a otras ciudades, como Burgos y Logroño. No habrá un vitoriano que esté en desacuerdo conmigo: tras 27 años, sería necesario algo más que tener las instituciones comunes para sentirnos la capital de Euskadi.

-¿Con qué animal asociaría la imagen de la Vitoria más actual?

-Bufff... ¿En el ámbito de la política?

-En el que quiera.

-Un oso perezoso.

-¿También en el cultural?

-Urge un plan de gestión cultural. En Vitoria tiene que haber una estrategia común. Es como cuando vas a Atenas. Tú tienes un paquete, donde te incluyen tickets para varios sitios. Pero si cada institución y cada director va por el suyo...

-¿De verdad que le quita el sueño la cultura?

-Es fundamental. Mientras la modernización de Burgos se basa en Atapuerca, nosotros seguimos en las musarañas. No vamos a tener turismo de sol y playa, pero sí podemos apostar por generar flujos de influencia en torno a la cultura. Hay que dar un giro de 180 grados a la forma de gestionarla.

-Para terminar, cánteme por favor la segunda estrofa de la Internacional.

-¿Cómooo?

-Bueno... Era broma.

-Esa ha sido buena, Iñaki.

 
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