En primer lugar, tengo bastante claro que reduciría de forma drástica la partida presupuestaria destinada a las recepciones municipales y demás 'saraos' patrocinados por el Ayuntamiento de Vitoria. De esta forma, quiero demostrar que el dinero de las arcas municipales está para invertirlo en las necesidades de la ciudad y de sus vecinos; y no para gastarlo en inauguraciones superficiales que no sirven para nada. En segundo término, visitaría, uno por uno, todos los barrios de Vitoria. Tras conocer sobre el terreno las necesidades de cada distrito, me reuniría con representantes de los colectivos vecinales y con todos los residentes que quisieran acudir. Escucharía sus peticiones sin intermediarios. Por último, ordenaría la redacción de un estudio para saber si es posible implantar la recogida neumática de basuras en más puntos de la capital.