Las calles de Vitoria se cobraron ayer la primera víctima mortal de 2007. Un vecino de Hueto Arriba, de 40 años, perdió la vida tras empotrarse con su ciclomotor contra los bajos de un autobús de transporte escolar en la plaza Carlos I, junto al centro cívico de Iparralde, en el barrio de Zaramaga, según informó un portavoz del Departamento de Tráfico municipal.
El siniestro, que tuvo lugar pasada la una del mediodía, provocó además cierta alarma en la transitada zona. A consecuencia del golpe, el 'Scooter' que conducía la víctima se incendió y fue necesario evacuar rápidamente a una quincena de niños, alumnos de educación infantil y primaria de Marianistas, ante la eventualidad de que el fuego fuese a más.
Al parecer, el motorista que circulaba por uno de los carriles interiores de la rotonda derrapó por causas que se desconocen y acabó bajo la parte izquierda del chasis del autobús, que lo arrastró durante varios metros, sin que el chófer se percatase de lo sucedido hasta ser avisado por un peatón.
El conductor del autobús paró entonces su vehículo para desalojar a los chavales. Inmediatamente, varias personas que paseaban por la zona acudieron a socorrer a los niños que viajaban dentro. Entre ellos, José Luís García, vecino de Zaramaga de 67 años, que con ayuda de un extintor contribuyó a apagar las llamas del ciclomotor. «Sucedió todo muy rápido y tratamos de evacuar a los críos del autobús lo más pronto posible», indicó a EL CORREO.
Cristina Gómez, que vive en el número 15 de la calle Reyes Católico, se asomó a la ventana de su casa, que da la plaza Carlos I, al escuchar un gran tumulto de voces. «Había una espesa cortina de humo y gente ayudando a los niños», relató. La mujer pasó miedo. «No sabíamos si el autobús podía explotar». Y es que, los primeros momentos se vivieron con «gran confusión».
Dos hijas
Los agentes de la Policía Local que se personaron en el lugar tras recibir varias llamadas de alerta, sacaron de los bajos del autobús al motorista. Pero Saturnino Salbidea Martínez de Murguía había ya fallecido. Empleado de una empresa de recauchutados, vivía con su mujer y sus dos hijas, de 8 y 5 años, en Hueto Arriba.
Por otro lado, la Ertzaintza detuvo la tarde del jueves a un varón de 31 años por agredir a una patrulla de la Policía Autónoma, que se personó en un bar, donde al parecer el hombre había estado molestando y amenazando con «una botella» a los clientes.
Al tratar de identificar al sospechoso, F.R.Y. comenzó a propinar «patadas y puñetazos» a los policías, que procedieron a arrestarle para llevarle ante el juez.