El embajador de España en Reino Unido, Carlos Miranda, es el primero entre los embajadores en Londres que acude a actos de conmemoración de brigadistas internacionales o niños evacuados del País Vascos, que tienen sentimientos republicanos.
En su discurso, manifestó su respeto a la bandera republicana, constitucional en su tiempo, pero, antes de la ceremonia, convenció a los representantes de la Asociación de Niños Vascos del 37 de que un acto como el de ayer debe tener la bandera constitucional de hoy, «que no es la de Franco».
Manuel Moreno, hijo de republicanos refugiados, madrileño y vasca, presidente de la asociación, se declara «muy político», como sus padres -otros miembros de la directiva no lo son tanto-, pero accedió a la petición de la Embajada. Explicaba el impulso que le lleva a fomentar este tipo de actos: «Yo creo que es fundamentalmente para nuestra generación -es decir, para mí-, para los niños de los niños, que no debemos olvidar. Es algo muy simple, es nuestra historia humana».
Recordar, exhumar
La presencia de la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, justificó que, junto a la española y la británica, estuviera presente la bandera vasca. Y Azkarate se apoyó para subrayar el valor del acto en la idea de 'marcas vivas' en la última obra de Bernardo Atxaga -'Markak. Gernika 1937'-, donde se incluye el diario de un niño refugiado en Inglaterra.
Luis Portillo, republicano refugiado en Londres, acudió en auxilio de los niños vascos, a los que impartió clases. Su hijo, Michael, ex ministro de Margaret Thatcher, acudió ayer acompañando a su madre. «Estoy en favor del recuerdo, pero no de excavar el pasado», decía. ¿De excavar en búsqueda de cadáveres? Michael Portillo es miembro de la Comisión Internacional de Personas Desaparecidas en la Antigua Yugoslavia: «En esa función he participado en la exhumación de cadáveres, pero creo que llegará un momento en el que ya no es conveniente».