El PP recuperó ayer la primacía en Álava tras conseguir quince escaños en las Juntas Generales, uno más que el PSE y el PNV, que cae al tercer puesto. De esta forma, el partido, que presentaba a Javier de Andrés como candidato a diputado general -la pasada legislatura fue diputado de Obras Públicas- vuelve a convertirse por segunda vez en la formación más votada en la provincia. La anterior fue en 1999, en la primera legislatura presidida por el popular Ramón Rabanera.
Pero el PP sudó hasta el último escaño al disputarse con el PSE la votación más reñida desde que en 1979 se constituyeran las primeras Juntas Generales de la democracia. Tan sólo 165 sufragios separaron a populares y socialistas: 39.761 y 39.596, respectivamente, obtuvieron en una noche de infarto ya que la ventaja no se despejó hasta conocer el 100% del escrutinio, confirmado a las doce menos cuarto de la noche.
El PP logró además la victoria pese a no imponerse en ninguna de las tres circunscripciones: Vitoria, Tierras Esparsas y Ayala. En las dos primeras fue la segunda fuerza más votada por detrás del PSE, mientras que en Ayala fue la tercera. Además, los quince junteros tampoco constituyen el triunfo más amplio de los populares. En 1999 y 2003 obtuvieron dieciséis escaños.
El PSE, por su parte, ha sido el segundo partido más votado en la provincia y ha logrado su resultado más importante en las Juntas Generales desde 1979. En 1983 consiguió también catorce junteros, pero casi 5.000 votos menos.
El PNV fue el perdedor de la noche. Se adjudicó catorce escaños, la segunda cifra más baja de la historia, sólo superada por los diez junteros que obtuvo en 1987. Una de las claves más importante hay que buscarla en la ruptura de la alianza con EA, que en estas elecciones han comparecido por separado, a diferencia de 1999 y 2003. En esta ocasión, el partido de Begoña Errazti ha perdido un juntero y se queda con dos.
Izquierda abertzale
En cualquier caso, sumados los catorce junteros peneuvistas y los dos de EA tampoco alcanzarían los diecinueve que lograron hace cuatro años y que le conformaron como la principal fuerza. Un posterior pacto entre PP y PSE -el frente constitucionalista- otorgó la Diputación al popular Ramón Rabanera, que iniciaba así su segunda legislatura consecutiva.
Además, el descenso en el número de votos ha sido significativo. PNV y EA han obtenido cerca de 48.000 sufragios, 8.000 menos que hace cuatro años.
Quien irrumpe con fuerza en la Cámara alavesa es la izquierda abertzale de ANV. Ayer consiguió un total de cuatro junteros, tres de ellos por la circunscripción de Vitoria y uno por la de Tierras Esparsas. Su lista de Ayala fue anulada.
EB-Aralar es otra de las fuerzas que sale perdedora de los comicios. Ha logrado dos procuradores, uno menos que en 2003. Y eso que hace cuatro años comparecieron en las elecciones locales por separado.
Conocidos los resultados, ahora se abre un periodo en el que será necesario llegar a algún tipo de pactos entre las formaciones políticas para poder obtener una mayoría que permita gobernar con una mínima estabilidad.
A Javier de Andrés, candidato a diputado general por el PP, le corresponde iniciar la ronda de conversaciones al encabezar la plancha más votada. Ayer lanzó su primer guiño postelectoral al PSE. El político popular mostró su disposición a «entendernos con los socialistas», que han cedido los apoyos justos a Rabanera para facilitar su investidura en las dos últimas legislaturas. Pero no parece que sea una opción con muchas posibilidades de prosperar. Los socialistas, con sólo 165 votos menos, han anunciado en distintas ocasiones que no descartan buscar acuerdos de mayor o menor calado con los peneuvistas, con los que sumarían una cómoda mayoría.
El mapa no puede estar más abierto en la provincia. Y es que en Vitoria corresponde a los socialistas iniciar las conversaciones al ser la fuerza más votada por primera vez en la historia. Los populares son segundos, por delante de un descalabrado PNV.