Vía libre al crecimiento de Gamarra Mayor, donde las promotoras tienen luz verde para triplicar el número de viviendas de la localidad cercana a Vitoria. Sus habitantes han luchado hasta el final en los tribunales contra una expansión que consideran «excesiva», pero los jueces acaban de autorizar el plan urbanístico diseñado por el Ayuntamiento en 2003. De esta forma, el pueblo -que ahora tiene 73 casas- acogerá la construcción de otros 273 pisos y chalés. Allí vivirán en el futuro decenas de familias, así que el censo dará un notable 'estirón'. Sus 280 vecinos actuales pasarán a ser más de 800.
Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco acaba de permitir el polémico crecimiento de Gamarra Mayor, que los vecinos llevaron ante los jueces porque no querían convertirse «en un barrio periférico» de Vitoria. En el fallo, al que ha tenido acceso EL CORREO, los magistrados desestiman el recurso de la junta administrativa. ¿La razón? Que la localidad «ha perdido su carácter rural» y está preparada para acoger 273 nuevas viviendas, tal y como ratificaron también en su momento la Diputación y el Gobierno vasco.
Controversia
El Ayuntamiento vitoriano defiende desde hace siete años la expansión de Gamarra. En 2000, cuando planeó el crecimiento de la capital y sus pueblos, calculó que la localidad ganaría 93 casas. La cifra se disparó hasta las 273 viviendas en 2003, como quedó fijado en el texto refundido del Plan General de Ordenación Urbana. La Diputación aprobó ese documento en marzo de ese año, lo que daba vía libre a la construcción de 1.670 casas en 47 pueblos del municipio. Los mayores incrementos pactados afectaron a Berrosteguieta (280 viviendas más), Miñano Mayor (276) y Gamarra Mayor (273).
Esta última junta administrativa llevó a los tribunales ese incremento unas semanas después. Sus residentes siempre han defendido que el pueblo «perdería su identidad» si triplicaba de golpe su número de casas. En julio de 2005, el Tribunal Superior del País Vasco dio la razón a los vecinos, pero lo hizo por un defecto de forma en la tramitación del plan. A finales de ese año, los habitantes de Gamarra conocieron que el Gobierno vasco avalaba la construcción de las 273 viviendas.
La junta administrativa volvió a llevar el caso ante los tribunales en marzo de 2006 para intentar paralizar la operación. A falta de sentencia, el Ayuntamiento siguió con los trámites y en febrero aprobó de forma definitiva el plan parcial que define la expansión de Gamarra.
Ahora, el fallo del tribunal desestima el recurso presentado por los vecinos. El juez recuerda que la localidad tiene viviendas colectivas, un vial de doble sentido, semáforos y una rotonda, «lo que denota que ha perdido su carácter rural».