Las urnas han dibujado una Álava más plural y compleja, con 23 ayuntamientos sin mayorías claras, pero donde el nacionalismo mantiene su importante cuota de poder en los pueblos, pese al revés sufrido en las elecciones del pasado domingo. En las Juntas Generales, PNV y EA han perdido casi un 5% de los votos obtenidos hace cuatro años, cuando concurrieron juntos a los comicios. El partido de Iñaki Gerenabarrena ha pasado de ser el primero al tercero más votado. Sin embargo, los sufragios obtenidos en los ayuntamientos por ambos partidos han bajado sólo un 1%.
El PSE, la segunda fuerza con más respaldo electoral en la provincia, ha mejorado en cinco puntos su 'marca' en la votación de los alcaldes, mientras que el PP la ha visto mermada en algo más del 3%, pese a ser el partido más respaldado en las listas de Juntas Generales.
Con todo, el PNV tiene ya aseguradas 21 de las 51 alcaldías de los municipios alaveses al haber obtenido en ellos la mayoría absoluta. EA suma otra más en Okondo, pero ha ganado por la mínima en Amurrio, su plaza más importante de la provincia. ANV ha barrido en Aramaiona. Además, las formaciones nacionalistas tienen mayoría relativa y posibilidades de atar el control de otros 12 ayuntamientos alaveses.
Los resultados del PP han sido desiguales. Vencedor en las Juntas Generales por el estrecho margen de 165 votos respecto al PSE, sólo ha logrado ganar en cuatro ayuntamientos, y puede quedarse con una única Alcaldía, la de Yécora, frente a las ocho de la pasada legislatura. Entre la posible pérdida de ayuntamientos figuran algunos tan emblemáticos como Laguardia -su feudo en la Rioja Alavesa- y Labastida. El varapalo que ha recibido en esta comarca, hasta ahora la excepción a la hegemonía nacionalista en la zona rural, se completa con Oion -el PNV ha recuperado la mayoría absoluta- y Baños de Ebro.
El Partido Socialista ha ganado en los dos campos. Ha sido el segundo más votado en las Juntas Generales y en los ayuntamientos ha subido un 5%, quedando en primera posición en cuatro localidades, entre ellas la histórica victoria de Vitoria. El PSE puede asegurar otra vez la Alcaldía de Ribera Baja, pero tiene en el aire la de Elciego, que también ha ostentado estos cuatro años. Ha sido la primera lista en Moreda y puede repetir en Iruña de Oca, donde ha duplicado el número de concejales. Pero este último caso es uno de los 23 del total de 51 municipios alaveses que tienen todavía sin terminar de cerrar el nombre y las siglas de su futuro alcalde. Hace cuatro años, eran sólo siete las corporaciones en las que quedaba en el alero el nombre del alcalde.
Independientes
Las alianzas prometen ser complicadas. Y es que en algunos de esos 23 ayuntamientos hay en liza para designar regidor ediles electos de hasta seis listas diferentes, como son los casos extremos de Alegría y Zigotia; o de cinco, en Artziniega, Campezo o Zuia.
A la enmarañada situación contribuye la irrupción de candidaturas nuevas, como la de ANV, que será decisiva en Valdegovía o Añana. Los posibles acuerdos se complican aún más tras el anuncio del 'numero dos' del PSOE, José Blanco, de que su partido no pactará ni con la izquierda abertzale ni con el PP en los municipios. De esta manera, queda descartado el cambio de cartas entre populares y socialistas en Elciego, Moreda, Ribera Baja, Lanciego o Baños de Ebro.
Otra de las características del nuevo mapa político de la provincia son el avance de las listas independientes, que han ganado las elecciones en otros ocho ayuntamientos. Algunos de ellos tan importantes como Salvatierra, con con el carismático Iñaki Beraza a la cabeza, que revalida su sexto mandato consecutivo al vencer con una plancha integrada por afiliados de EA y PNV. El partido de Errazti lo da por expulsado al no aceptar la decisión del partido de concurrir con listas separadas.