Ya lo dice el refrán: «Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo». Y parece que se cumple. Los vitorianos volvieron ayer a sacar los abrigos de sus armarios para soportar los chaparrones y el viento frío del noroeste causado por un frente que hizo bajar de forma notable los valores de las temperaturas, hasta los 6 grados. Un tiempo invernal para casi acabar un mes en el que también ha habido olas de calor.
Después de un abril considerado el cuarto más caluroso desde 1945, mayo ha seguido la misma tónica, aunque de forma más moderada y los meteorólogos lo han clasificado también como «cálido». A la espera de los últimos tres días, con un descenso de los termómetros, la media del mes es de 13,5 grados, frente a los 12,8 de promedio normal recogidos desde 1945 en el aeropuerto de Foronda, la estación de referencia del Instituto Nacional de Meteorología (INM) .
Pero si algo ha caracterizado estos días de primavera han sido las temperaturas extremas. Con una máxima absoluta de 27,4 grados -el 10 de mayo- y una mínima de 2,6 -el día 2-, la horquilla es de nada más y nada menos que de 25 grados de diferencia.
«En primavera son normales los cambios bruscos de temperatura como ha ocurrido en Álava. Se trata de fenómenos propios de estas fechas. Las corrientes de aire cálido, sin embargo, suelen aparecer habitualmente a final de mes. Esta vez ha sido lo contrario, cerramos con aires muy fríos, incluso con avisos de nevadas por encima de 1.100 metros», explicó ayer el técnico de Meteorología Miguel Ángel Manjón.
Hasta 33,6 grados
A pesar de esas diferencias de temperatura, hay que retroceder hasta 1947 para encontrar la máxima absoluta durante el mes de mayo. En concreto, ese año los mercurios del entonces aeropuerto de Mola, en Salburua, se fueron hasta los 33,6 grados. En esa misma década se produjo la mínima obtenida en este mes desde 1945: cuatro bajo cero.
Ya en la primera semana de este mayo, los termómetros no sobrepasaron los 15 grados, mientras que a partir del día 8 y durante otros seis días seguidos el mercurio superó siempre los 20, creando una sensación de puro verano. «Lo curioso -resalta Manjón- es que la percepción no es la de un mes normal, sino la de uno bastante loco».
El técnico lo dice porque también en precipitaciones se roza la más absoluta normalidad, con unos 68,2 litros por metro cuadrado, cuando la media roza los 72. No ha caído granizo como en otras comunidades y se han contado cuatro jornadas de tormenta y otras tantas de niebla.
Entre los meteorólogos se recuerda un mes muy parecido: mayo de 2002, que acabó también con la irrupción de viento frío y bajada de temperaturas. Fue el anticipo de un mal verano.