En los últimos años, la bicicleta ha dejado de ser un elemento más del ocio de los vitorianos para convertirse en un medio de transporte habitual en la ciudad, con las ventajas e inconvenientes que ello conlleva. Y es que en muchas ocasiones pedalear en la capital alavesa supone jugarse el tipo en unas carreteras dominadas por los coches o en unas aceras repletas de viandantes.
La Policía Municipal es consciente del problema y asiste con preocupación al incremento de accidentes de bicicletas en lo que va de año. Del 1 de enero al 15 de mayo, 24 ciclistas se han visto implicados en algún tipo de siniestro en la ciudad, un 11% más que en el mismo periodo de 2006, cuando se registraron 61, los mismos que en 2005. De esos 24 incidentes, 19 se produjeron entre bicis y coches, y 5 entre ciclistas y peatones.
«Los datos son ciertamente preocupantes aunque no alarmantes, porque este aumento se ha registrado en los meses de invierno y principios de primavera, cuando el uso de la bici es menor», admite el oficial de gestión de la Policía Local, José Antonio Ferreiro. De ahí que el portavoz de la Guardia Urbana dé la voz de alarma ante la llegada del buen tiempo y demande a ciclistas y conductores que «extremen» las precauciones.
A los primeros les pide que «circulen a una velocidad moderada cuando transiten por zonas peatonales, que respeten los semáforos y las señales y que, a ser posible, lleven ropa o algún objeto reflectante también durante el día». Para los automovilistas, las recomendaciones no son menos importantes. «Deben prestar mucha atención en los adelantamientos, en las rotondas, en los pasos de peatones sin semáforo y en las salidas de vados o garajes», asegura Ferreiro. «De esta manera -añade- lograríamos reducir el número de embestidas laterales, que suponen el 76% del total de los accidentes registrados».
Más atropellos
Con todo, las colisiones entre bicicletas y vehículos a motor, no son ni de lejos la única inquietud para la Policía Local. De hecho, los cinco ciclistas que han arrollado este año a algún peatón suponen una cifra sensiblemente superior a los dos únicos atropellos registrados en todo 2006. «El año pasado, ese tipo de siniestros bajó mucho, pero en estos meses ha vuelto a repuntar. En ellos, los ciclistas son los principales responsables porque en la acera la prioridad la tiene el peatón», zanja Ferreiro.
«¿Y nosotros, en qué lugar quedamos», se preguntan los ciclistas ante la evidencia. «Vitoria es una ciudad pensada para el coche, ni siquiera para el viandante. Cada vez se anda más en bici pero, aunque resulte paradójico, no se ha intervenido para que circular a pedales sea más seguro», lamenta el presidente de Gasteizko Bizikleteroak, Xabi Arriola. Por este motivo, la asociación de ciclistas urbanos insiste en la necesidad «urgente» de «ampliar la inconexa y dispersa red de bidegorris». Peatones y conductores apoyan su demanda. «El problema es que algunos ciclistas toman lo mejor de ser peatón y lo mejor de ser conductor y se creen con derecho a todo. Si tuvieran su propio espacio, todos estaríamos más tranquilos», indica José Miguel Lizarran, un repartidor.
Conocedor del problema, el Ayuntamiento pide tiempo para actuar. «El Plan de Movilidad, que en otoño pasará a ser un documento definitivo -explica la directora del Centro de Estudios Ambientales, Mónica Ibarrondo- contempla la puesta en marcha de una potente red de bidegorris». Tanto que, de cara a 2015, el Consistorio prevé duplicar los 40 kilómetros de bicicarriles actuales.