Viernes, 1 de junio de 2007
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ÁLAVA
«No sabíamos que comprar un piso en la playa era tanto follón»
Los vitorianos acaban el mes en números rojos, circunstancia que atribuyen a los «gastos médicos inesperados»
«No sabíamos que comprar un piso en la playa era tanto follón»
AVENTUREROS. A los vitorianos les gustan los riesgos. / B. CASTILLO
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Como un soplo. Así ha transcurrido mayo para los Domínguez Núñez. Pero les ha faltado el aire para llegar a fin de mes. Aunque, rozando el límite, al final han acabado en números rojos. «Han surgido muchos gastos inesperados», justifica María Victoria, la encargada de poner al día las cuentas domésticas y de vigilar los desajustes del presupuesto. «Tratamos de comprar lo justo y necesario. Eso sí, a veces resulta imposible gastar menos de lo que se gana. La vida está muy cara», reflexiona.

-Dos coches, un apartamento en la playa ¿Cómo financian todo esto con un sueldo?

-Cuando dejé de trabajar, hace más de un año, mi empresa acordó concederme una indemnización, y he tenido unos ahorros en la recámara que nos han servido de colchón. Vivir con un solo sueldo es imposible. Las familias lo pasan fatal.

-¿De dónde recortan gastos?

-Aún no hemos amueblado toda la casa. Procuramos gastar sólo lo necesario. Noemí se apaña con lo que gana en la peluquería para sus gastos, y no realiza muchas compras. Sólo nos permitimos pequeños dispendios, como compromisos familiares o bodas. Precisamente, este mes faltamos a la de un primo. Ir es un gasto increíble.

-El dentista se ha llevado un buen pellizco. Han tenido un mes lleno de sobresaltos.

-Es lo que hay. Cuando veo que me quedan menos de 300 euros en la libreta, trato de cerrar el grifo. Pero los precios son muy elevados. A veces es imposible gastar menos de lo que se gana. ¿No vamos a quedarnos sin comer!

-A ese ritmo es imposible ahorrar

-No sé por qué nos embarcamos en la odisea de comprar un apartamento en la playa. No sabíamos que era tanto follón. Pero, ¿qué sería de la vida sin emociones?

-¿Hay algún manirroto en casa?

-El que más derrocha es Emilio. Noemí y yo salimos muy poco. No vamos a cenar ni de copas. Preferimos pasear, o andar en bicicleta. Emilio, sin embargo, se va a jugar a los bolos, al fútbol, de juerga

«Equipar la casa»

-¿Cómo ha cambiado su vida tras salir un mes en EL CORREO?

-Para mí ha sido muy agradable. Es más, creo que la gente debería animarse a participar. Me parece una iniciativa de lo más divertida. Echaré de menos salir.

-Noemí ha quedado finalista en un concurso de jóvenes cantantes. ¿Confían en su talento?

-Ahora prefiero que se centre en su trabajo como estilista pero no nos vendrían nada mal los tres mil euros del premio del certamen.

-El verano se aproxima. ¿Es asequible veranear en la Costa da Morte, como hacen ustedes?

-Depende. Las tiendas y restaurantes son algo más baratos. Cee, donde veraneamos, es la capital económica de la zona. Tiene vida.

-¿Qué harán estas vacaciones?

-Iremos en agosto al apartamento de Cee, y visitaremos a la familia de Emilio, en Finisterre. Será difícil ahorrar. Tenemos que equipar la casa e invitar a una mariscada.

-Pero Noemí estará deseando ir para estar con su novio gallego

-¿Si se pasan todo el día hablando por teléfono ! Por fortuna, siempre llama él.

 
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