¿Qué altura debe tener un edificio para considerarse rascacielos? Los puristas consideran que el límite inferior es 150 metros, pero según la definición recogida en el Council on Tall Building and Urban Habitat (Consejo de edificio altos y hábitat urbano) -una organización internacional especializada en estos colosos de acero y hormigón- se puede catalogar así el inmueble que, ya sea formato NBA o alevín baskonista, simplemente, sobresale de los que le rodean.
Así las cosas, Vitoria puede hablar de su propio 'skyline', una 'línea del cielo' que está llamada a crecer 5 metros en los próximos años con la construcción -recién aprobada por el Ayuntamiento- de cuatro torres en Salburua de 65 metros y 20 pisos. Serán, a escala local, el equivalente al llamado Taipei 101, en la capital de Taiwan, a escala mundial. La diferencia es que este último se distancia de tierra firme más de medio kilómetro. 508 metros para ser exactos.
El 'estirón' de 2001
Después de echar un vistazo a los diez inmuebles más altos de la capital alavesa, se puede comprobar que la ciudad se ha estirado apenas seis metros en poco más de cuatro centurias. Y es que a finales del XVI el campanario de la catedral de Santa María -incluida la guinda de la cruz- era el rascacielos de Vitoria, con sus 58,75 metros de alto. Aunque casi al mismo tiempo llegó la de San Miguel (56,52 metros) y más tarde la de San Pedro (54,38), la marca siguió imbatible hasta nada menos que el primer hálito del siglo XXI.
Y es que ni la década de los setenta, que dejó la torre de Zaramaga (46 metros), ni la de los ochenta, cuando se erigieron las de Santa Lucía -gemelas en altura a la anterior- y la de control del aeropuerto de Foronda, con 45 metros, los mismos que la escultura de 'La Mirada', de Miquel Navarro, frente al museo Artium, lograron rebasarla. El 'estirón' lo propició, en la primavera de 2001, la empresa Electra, cuando levantó en Júndiz una torre de pruebas de 60 metros. Hasta ahora, se mantiene como el pico del skyline vitoriano.
Entretanto, una constructora americana levanta, piso a piso, hasta los 159 previstos, el Burj Dubai, en la capital de los Emiratos Árabes Unidos. El descomunal edificio medirá, de cabo a rabo, la friolera de 609 metros, lo que le convertirá en el inmueble del planeta más próximo al cielo.