El hostelero vitoriano Ramón Talegón, que se encuentra en prisión preventiva desde el 11 de agosto como supuesto autor del asesinato de su suegra, Pilar Achaerandio, se enfrenta a 22 años de cárcel por los cargos de «asesinato» y «robo con violencia». Ésa es la pena que la Fiscalía solicita para el único imputado en el crimen que conmocionó, el año pasado, una ciudad sumida en las fiestas de La Blanca.
Ocurrió dos jornadas después del Chupinazo. El día 6, una mujer de 75 años era encontrada con la cabeza abierta a golpes en la habitación de su casa, ubicada en el número 27 de la calle La Paz, en pleno centro de Vitoria. Apenas 72 horas después, la Policía autónoma detenía a su yerno Ramón Talegón como presunto autor del asesinato. La noticia cayó como una losa en el Casco Medieval, el barrio en donde el acusado regentaba un asador y en el que, años atrás, promovió la asociación vecinal Barrenkale. Los que les conocían le consideraban un hombre «bueno, siempre dispuesto a ofrecerse para solucionar un problema». A la mañana siguiente, un juez decretaba su ingreso en la cárcel de Nanclares de la Oca.
Ahora, nueve meses después de aquel dramático episodio, el fiscal solicita una condena para el hostelero de 18 años por «asesinato» y otra de 4 por «robo con violencia». Según el escrito de acusación redactado por el Ministerio Público, al que ha tenido acceso EL CORREO, Talegón atravesaba una situación económica «angustiosa» debido a diversas operaciones «ruinosas» y gastos que le habían llevado a acumular un «gran número de deudas».
El documento precisa que su mujer desconocía esos problemas. También ignoraba que, en junio de 2006, y para hacer frente a los mismos, el acusado había conseguido de su suegra, Pilar Achaerandio, la entrega de varias cantidades de dinero que sumaban un total de 18.000 euros. Estos tres millones de las antiguas pesetas no aliviaron su «precaria» situación, por lo que en varias ocasiones trató en vano de desprenderse de su negocio. La última, en la mañana del 6 de agosto, también terminó en fracaso.
«Conocedor de que sus suegros guardaban fuertes sumas de dinero en la caja fuerte de su vivienda, decidió apoderarse del dinero», afirma el escrito de acusación. Como Pilar Achaerandio «ya le había dicho que no le iba a dar más, decidió darle muerte para hacerse con el dinero», agrega a renglón seguido.
Sigiloso y por la espalda
El Ministerio Público sostiene que el hostelero cogió de su asador un «objeto contundente» y se dirigió al número 27 de La Paz «consciente y con el fin de aprovecharse de que su suegra se encontraba sola». Tras pedirle una determinada cantidad de dinero, Pilar Achaerandio le dejó pasar y se dirigió a su dormitorio, donde tenía una «caja de seguridad encastrada en la pared y oculta tras un cuadro».
Talegón, que aguardaba en otra estancia del piso, se acercó «sigilosamente» a la habitación y «aprovechando que la mujer se encontraba de espaldas y desprevenida, le golpeó de manera sorpresiva, evitándole cualquier posibilidad de defensa y con ánimo de causarle la muerte». Según el acusador público, le propinó al menos nueve golpes en el cráneo con el fin de «asegurar el resultado mortal».
Debido a la «virulencia» del ataque, la ropa del agresor y parte de los billetes que se encontraban en la caja fuerte «quedaron impregnados de la sangre de la víctima». A continuación, el hostelero cogió de su interior una suma que «cuando menos ascendió a 1.950 euros» y se dirigió a su asador. Una vez allí, ocultó el dinero tras un calentador de agua y se deshizo de su ropa y del arma homicida, sin que, nueves meses después, la Ertzaintza haya podido localizar ni lo uno ni lo otro, confirma el texto.
El fiscal, que ha remitido ya el escrito de acusación tanto a la defensa como a la acusación particular, ha solicitado la apertura del juicio oral contra Ramón Talegón. Según fuentes judiciales consultadas por este periódico, el juicio, que será con jurado popular, se celebrará después del verano.