Los vecinos de Llodio empezaron a sufrir ayer los primeros cortes de tráfico que se prolongarán durante los próximos cinco meses para colocar la red de tuberías de la recogida neumática de basuras. Las obras obligaron a cortar la calle Goikoetxe en la dirección Amurrio-Bilbao y a desviar el tráfico por Zumalakarregi, lo que provocó una gran intensidad de coches a mediodía. Los trabajos en el otro extremo del tendido comenzarán en la rotonda de Villosa, donde se va a construir la estación de recogida. La zanja avanzará por Zumalakarregi en dirección a Amurrio y a la altura de la calle Viña Vieja se bifurcará en dos ramales.
El Ayuntamiento llodiano espera compatibilizar el tendido de la red con la construcción de la central de recogida. El Gobierno vasco, por su parte, ya ha autorizado la construcción de este edificio, que albergará los contenedores soterrados en los que se almacenará la basura recogida. Los camiones accederán al edifico mediante un elevador que les permitirá recoger los residuos una vez al día. De esta forma, se ahorra espacio al evitar la construcción de una rampa de acceso.
La parcela que acogerá la central de recogida posibilitará la construcción de una quincena de aparcamientos en la zona superior, con los que se pretende paliar el problema de estacionamiento que padece esta zona, muy cercana al ambulatorio.
Las molestias a los conductores intentarán reducirse en lo posible abriendo las calles por tramos y cerrando de nuevo las canalizaciones en cuanto se coloquen las tuberías. El Ayuntamiento aprovechará las obras de la red de tuberías a su paso por Zumalakarregi para pavimentar la principal arteria de la localidad.
Resolución judicial
El tendido ya está colocado en Larraño y en la nueva urbanización de Latiorro. Este barrio no se conectará al sistema mientras no se urbanice la calle José Matía. En la primera fase de la red se tenderá 2.850 metros de tubería, con treinta puntos de recogida y un centenar de buzones, lo que permitirá atender al 60% de la población. El sistema tendrá capacidad para gestionar 30 toneladas diarias y tendrá buzones diferenciados para la basura, el papel y los envases.
El inicio de las obras ha tenido que esperar a una resolución judicial que se ha conocido esta misma semana. Ros Roca, la empresa que perdió el concurso para instalar el sistema, solicitó la paralización de los trabajos, pero el juzgado no lo ha considerado oportuno. La compañía ha anunciado que continuará con la demanda que interpuso en abril, al considerar que los pliegos beneficiaban a Envac, que finalmente resultó elegida para ejecutar los trabajos por 5,9 millones de euros.