El indigente que falleció a primera hora de la noche del miércoles en las oficinas de servicios sociales que el Ayuntamiento tiene en la plaza de España, un hombre de 59 años y nacionalidad portuguesa, rechazó una plaza en un albergue municipal para pasar la noche. Señaló a los funcionarios que padecía diabetes y que era insulinodependiente, y se limitó a reclamar dinero para regresar a la localidad asturiana de Avilés, desde donde al parecer se había desplazado a Vitoria. Instantes después, comentó que no se encontraba bien y se desplomó. Los sanitarios desplazados en una ambulancia hasta el lugar sólo pudieron certificar su fallecimiento.
El hombre había llegado al servicio municipal con un ciudadano que se prestó a acompañarlo hasta allí para que solicitara algún tipo de ayuda. Cuando le tocó su turno, los asistentes sociales le ofrecieron una plaza en el centro municipal de acogida social, más conocido como 'el camas', para que pernoctara. El hombre, cuya identidad no ha sido falicitada, se puso nervioso y afirmó que lo único que quería era dinero para desplazarse hasta Avilés. En ese momento se sintió indispuesto y se desvaneció.
Su cadáver fue trasladado ayer al Instituto Anatómico Forense de la ciudad para practicarle una autopsia que determine las causas de su fallecimiento. Si en las próximas horas ningún familiar reclama su cuerpo, el Ayuntamiento se ocupará de darle sepultura en el cementerio de El Salvador.
Durante las pasadas fiestas patronales, otro indigente murió en la calle. En concreto, en el parque de La Florida. En aquella ocasión, la defunción se debió a una sobredosis. A lo largo de 2006, los tres albergues de titularidad municipal que hay en la ciudad acogieron a un total de 3.856 personas que carecían de domicilio, o bien, atravesaban una situación económica delicada. Además, el programa de educación en la calle atendió a 137 ciudadanos en 2006.