La fuerte tormenta que cayó ayer por la tarde en Vitoria -se registraron 15,3 litros por metro cuadrado, pese a que el termómetro alcanzó los 29,6 grados a última hora de la mañana- inundó comercios y viviendas y dejó sin cobertura a miles de clientes de Movistar. Durante al menos siete horas -entre las 13.00 y las 21.00 horas-, sus abonados no pudieron hacer ni recibir llamadas a causa de una «incidencia» en la red.
Las fuertes precipitaciones caídas desde las cuatro y media de la tarde sobre la capital alavesa dispararon los avisos a los bomberos que, en apenas tres horas, efectuaron quince salidas. La mayoría de ellas a comercios, viviendas y lonjas industriales a causa de «pequeñas» inundaciones, según explicaron a este diario fuentes del parque de Aguirrelanda.
Al desplome de un tejado en un pabellón de Júndiz se unieron también las llamadas de varios particulares que, a media tarde, se vieron en la tesitura de tener que achicar el agua que se había colado en sus locales o viviendas. Las obras en el tejado del número 92 de la calle Zapatería -«muy mal protegido», denunciaron los vecinos- dejaron filtrar el agua en las ocho manos del edificio. Pese a todo ello, no hizo falta que los bomberos hicieran uso de sus bombas de achique en ninguna intervención.
La fuerte tormenta pudo ser también la causa de que miles de clientes de Movistar permanecieran incomunicados en Álava entre, al menos, la una y las nueve de la tarde. Según su servicio de atención al cliente -el 609 100 609, que no dejó de comunicar hasta pasadas las ocho de la tarde- la falta de cobertura estuvo provocada por una «incidencia» en la red, cuyas causas no fueron capaces de determinar. La lluvia obligó, además, a suspender el Festival de las Autonomías que se iba a celebrar junto a la catedral y afectó a la muestra de teatro de calle 'Kaldearte'.
Sin electricidad
Por otro lado, y por causas ajenas a la lluvia y aún por determinar, otro percance, esta vez en la red eléctrica, dejó sin servicio a 4.100 abonados del barrio vitoriano de Adurza.
La avería se registró a las once y media de la mañana en un cable subterráneo y, aunque antes del mediodía seis de cada diez vecinos ya tenían restablecido el servicio, no fue hasta la una y media de la tarde cuando electricidad regresó a todas las viviendas.