
Esta situación ha terminado con la paciencia de los navarros, que han acabado por confesar su hastío. Entre ellos, los más afectados se manifiestan los socialistas que, siendo la tercera fuerza en la Comunidad Foral, lideraron las negociaciones fracasadas con Na-Bai e IUN, lo que les ha generado un enorme desgaste. Ahora preven reunirse con UPN. De esta manera, los políticos navarros se quedarán sin vacaciones, según sus propias bases merecidamente, por su ineptitud. Semejante actividad, a pesar de haber contado con el paréntesis de los Sanfermines, es vivida de cerca por los ciudadanos.
Sus conversaciones estos días, de una u otra manera, están trufadas de alusiones a la formación del gobierno. El desparpajo de los navarros, sin embargo, se convierte en cautela y desconfianza ante la curiosidad de los periodistas. Las escasas personas dispuestas a hablar del tema, en general, se niegan a dar su nombre, y sacarles una fotografía se convierte en misión imposible. El ejemplo más gráfico sucede en la sede de UGT, donde sus trabajadores huyen de los informadores como los famosos de la Prensa del corazón. A pesar de las trabas, Miguel Pérez califica la situación creada de «fatal» y resume que, a su juicio, el objetivo de las negociaciones tendría que ser «echar a la derecha».
Un vecino de Burgui, en el Valle del Roncal, que también prefiere mantenerse en el anonimato y descansa en un banco de la Plaza del Castillo, es partidario de un pacto entre el PSN y UPN para lograr un gobierno estable, ya que esta última formación ha sido la más votada por los ciudadanos. Considera, asimismo, que el retraso en la consecución de un ejecutivo pone en evidencia la labor de los políticos. «Al final, casi da igual que gobierne uno u otro si la economía va bien», reflexiona este votante de UPN.
Petición de explicaciones
El análisis más exhaustivo corresponde a un miembro de las juventudes socialistas, que se declara «muy molesto» por la incapacidad de los líderes de su partido para cumplir el mandato del comité regional y, sobre todo, por proponer un gabinete de concentración sin consultar al máximo órgano del partido entre congresos. En este contexto, y sin querer precipitarse, se confiesa «a la espera» de recibir unas «explicaciones» que, en su opinión, deberían ofrecerse «cuanto antes».
La única salida «honrosa» a esta situación, a su entender, sería retomar las negociaciones para lograr un gobierno de progreso y, si no se consigue, añadió, habría que «cambiar» al equipo negociador, integrado por el candidato, Fernando Puras, y el secretario general del PSN, Carlos Chivite. Cualquier otra opción supondría «un coste importante» para su partido, auguró. Con este panorama, los obreros tendrán tiempo de sobra para finalizar sin prisas las reformas en la sede del Gobierno foral, antes de que los políticos consigan repartirse las carteras.






