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País Vasco y España

EDUCACIÓN
Colegios concertados suprimen la enseñanza en castellano sin esperar a la reforma de la ley
Al menos dos centros de Vitoria anuncian que no ofrecerán plazas de modelo A en Infantil por las nuevas exigencias de euskera que marca el currículum «Lo hacemos por el bien del alumno», argumentan en uno de los colegios

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Colegios concertados suprimen la enseñanza en castellano sin esperar a la reforma de la ley
EN EUSKERA. Un alumno escribe en euskera en la pizarra de un centro escolar. / EL CORREO
El currículum aprobado mediante un decreto por el Gobierno vasco que convierte el euskera en lengua vehicular de la enseñanza y el propósito de Educación de exigir los niveles de B2 y B1 al término de la ESO y de Primaria, respectivamente, ha llevado a los colegios concertados a replantearse sus programas educativos, a pesar de que el Ejecutivo no ha remitido aún el proyecto de reforma de los actuales modelos lingüísticos. Al menos, dos centros de Vitoria -los Marianistas y el Sagrado Corazón- ya han avisado que el próximo curso empezarán a suprimir el castellano en la etapa Infantil y optarán por la inmersión en la lengua vasca, una fórmula que otros colegios imitarán, previsiblemente, en un futuro próximo.

Kristau Eskola, la organización que agrupa a los colegios religiosos del País Vasco, explicó ayer a EL CORREO que cada centro ha analizado la situación sociolingüística de su alumnado y ha comprobado si los modelos actuales les permitirían alcanzar los niveles que el Departamento de Educación se propone exigir en el futuro. La inmersión en euskera que han anunciado los dos colegios de Vitoria se inscribe, por tanto, dentro de esa reflexión, un trámite que todos los centros educativos han iniciado sin conocer cómo se van a reformar los actuales modelos de enseñanza: A (castellano), B (euskera y castellano) y D (euskera). Y sin saber tampoco desde cuándo se van a exigir los niveles B1 y el B2, que equivale al 'first' de inglés.

Ambas cuestiones se plantean en el decreto de currículum aprobado por el Gobierno vasco, pero tienen que regularse a través de una ley de reforma de modelos lingüísticos que todavía no ha sido remitida al Parlamento vasco, aunque estaba previsto que se presentara a finales del pasado año.

«Reforma de facto»

Para Iñaki Oyarzábal, portavoz de Educación del PP en la Cámara de Vitoria, la situación planteada en los colegios de la capital alavesa equivale a una reforma educativa «de facto» y realizada «por la puerta de atrás», sin esperar a que la ley supere el trámite parlamentario. Comisiones Obreras denunció que los centros tienen que rediseñar sus proyectos en un clima de «inseguridad pedagógica», puesto que no conocen, oficialmente, los objetivos que les marcarán al final de cada etapa educativa.

Hasta ahora, el avance de la educación en euskera ha sido constante durante los últimos 25 años. De los 336.000 alumnos inscritos el año pasado en la enseñanza obligatoria, que abarca hasta 16 años, 170.529 estudiaban en el modelo D; 91.856, en el A y 72.567, en el B. En la etapa de Infantil, hasta los 6 años, sólo 5.000 de los 84.000 niños matriculados aprendían castellano. No obstante, el alumnado del modelo A crece a medida que avanzan los cursos, hasta el punto de que, en Bachillerato, alcanza prácticamente al 50%.

Los socialistas vascos dejaron claro ayer que sólo apoyarán la reforma de los modelos lingüísticos si existe previamente un consenso, se respeta la autonomía de los centros y se toma en consideración el punto de vista de las familias. Isabel Celaá, parlamentaria del PSE-EE, rechazó de plano que el B2 sea un requisito obligatorio en la ESO e insistió en que el inglés es un objetivo capital.

De todos modos, la reforma está en marcha en la práctica. De los ocho colegios concertados de Vitoria que tienen el modelo A, los dos que han decidido suprimirlo en la etapa Infantil aseguran haber tomado esta decisión «pensando en el alumno». Los Marianistas han enviado una carta a las familias en la que afirman que con el castellano no se pueden garantizar los niveles lingüísticos propuestos por Educación. «Mantenerlo -añade la misiva- sería un flaco servicio al objetivo final que la ley marca y que el colegio quiere ofrecer».

Por ello, el centro dispondrá el próximo curso de cien plazas para Infantil «de un modelo único que consistirá en una inmersión en el euskera, como se viene haciendo hasta ahora en los cursos del modelo B». El anuncio no ha sorprendido a buena parte de las familias de los Marianistas. Hace casi un año, su director, Chema Felices, avisó de que en el futuro sería «muy difícil compaginar el modelo A con los proyectos lingüísticos de cada centro». El docente argumentó que sólo el 6% del nuevo alumnado alavés -menos de 300 parvulitos- optaba por el castellano.

Sin instrucciones

Por su parte, el colegio Sagrado Corazón, que acaba de recibir la 'Q' de oro que acredita la calidad de su proyecto educativo trilingüe, convocó en diciembre a los padres para comunicar la decisión de prescindir del modelo A para los nuevos parvulitos. «No es un capricho», recalcó ayer su directora, Nieves Maya. «Lo hacemos pensando en el bien del alumno», dijo la educadora, en alusión a la necesidad de acreditar, al acabar la ESO, el conocimiento de euskera, castellano e inglés.

Otros tres centros concertados de Vitoria aún no han decidido qué harán el próximo curso, mientras que los tres restantes -Virgen Niña, Nazareth y Cooperativa San Prudencio- mantendrán el castellano en el curso 2008-2009. Por su parte, las siete escuelas públicas alavesas que también imparten el modelo A no han recibido «instrucciones» por parte de Educación para la prematrícula, que este año se retrasará a marzo.

La decisión de suprimir las líneas en castellano en algunos centros educativos ha despertado el rechazo de un centenar de familias afectadas de la capital alavesa, que han creado una plataforma para movilizarse contra el decreto del nuevo currículum vasco. Este colectivo de padres, denominado Plataforma por la Libertad de Elección Linguística, se presentará mañana en Vitoria. Su intención es reclamar «el derecho de todos los ciudadanos a que la lengua vehicular en la enseñanza sea la materna, bien en castellano o en euskera». «Es un hecho reconocido que estudiar en el idioma familiar fija mejor los aprendizajes», apuntaron. La agrupación de padres exige al Gobierno vasco que mantenga los modelos A, B y D, y que desista de «relegar la lengua materna en aras de la supuesta normalización lingüística».

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