
Hace muchos años que el PSOE quería abordar esta reforma, pero hasta ahora no se había atrevido a dar el paso, quizá por temor a una respuesta enconada de los afectados. Ahora, la operación parece más sencilla. La Secretaría de Organización que dirige José Blanco tiene un margen de días para terminar de perfilar sus planes. Pero, en resumen, se trata de atajar los núcleos de poder que operan en ciudades como Madrid, Valencia, Sevilla o Granada y en las comarcas de la Comunidad Valenciana y Galicia.
La cuestión valenciana es muy relevante. Es difícil encontrar una sola voz que niegue que el partido «está hecho unos zorros» en esta comunidad autónoma, un feudo del PP en el que los socialistas llevan perdiendo elecciones desde 1995. En Ferraz admiten que la peculiar estructura del partido en la región no es la única causa del desastre, pero afirman que ha propiciado que el partido esté muy fracturado en corrientes y familias que parecen irreconciliables. La jerarquización en comarcas crea, además, disfunciones obvias porque la circunscripción electoral es la provincia.
Caciques comarcales
El equipo del secretario de Organización aún duda si mantener y compatibilizar de algún modo las federaciones comarcales y las provinciales o suprimir las primeras. La idea es, en todo caso, diluir el poder de los caciques comarcales a través de una nueva delimitación de las fronteras administrativas del partido. Fuentes de la dirección del PSOE admiten que estos cambios no bastarán para arreglar la empantanada federación regional, controlada por una comisión gestora que preside Joan Lerma desde que se produjo la dimisión forzosa de Joan Ignasi Pla hace siete meses.
En Madrid no ven con buenos ojos que ya haya tres candidatos a la secretaría general del Partido Socialista del País Valenciano (PSPV) cuando aún no se ha hecho un análisis compartido de por qué se pierden elecciones y qué debe hacerse en el futuro. Los tres aspirantes son el alcalde de Morella, Ximo Puig; el de Alaguàs, Jorge Alarte; y el director de la fundación Jaime Vera, Fracesc Romeo. En Valencia quieren que el congreso sea cuanto antes, pero en Ferraz creen que la premura sólo llevaría a cerrar el debate en falso. Aseguran que los socialistas valencianos están pretendiendo poner «los bueyes antes que el carro». «Y esto no es una cuestión de nombres, sino de proyecto», avisan diversas fuentes.
El precedente vasco
La solución que Blanco querría poner en marcha es la que se aplicó en su día en el País Vasco. Entonces se encargó a Ramón Jáuregui, presidente de la comisión gestora que dirigió el PSE desde la dimisión de Nicolás Redondo Terreros hasta la celebración de su congreso, un documento de síntesis entre las tesis del secretario general saliente y las de Jesús Eguiguren. «Se analizó el problema y se vio claramente que no podíamos ser prisioneros del PP y el PNV; teníamos que buscar nuestro propio espacio y esa es la estrategia que nos ha llevado a estar en condiciones de arrebatar a los nacionalistas la posición de partido más votado», dicen las citadas fuentes. Aún así, expresan sus dudas sobre la capacidad de Lerma para emular a Jáuregui y admiten que el caso tiene diferencias.
La valenciana es la única crisis por la que los socialistas admiten sentir inquietud. Pero hay otros conflictos. El Partido Socialista de Madrid, que parecía pacificado tras la celebración del congreso extraordinario de julio y la elección de Tomás Gómez como nuevo secretario general con el 92% de los votos, ha vuelto a las andadas y las familias han desenterrado hachas de guerra. Los ecos de esta batalla apenas llegan a la política nacional y en la sede central socialista confían en que los focos de tensión se sofocarán pronto porque los partidarios del anterior líder, Rafael Simancas, no armarán jaleo.
La crisis abierta en el PSOE de Castilla-León tras la marcha de Ángel Villalba se ha atajado con una solución impulsada por Rodríguez Zapatero, que quiere al 'hombre fuerte' de Blanco, el diputado por Segovia Óscar López, al frente del partido. También en Navarra, donde existen familias con almas bien distintas, buscan sustituto para el fallecido Carlos Chivite.






