La 'hoja de ruta' proclama que habrá un pleno parlamentario en junio para convocar el 25 de octubre un referéndum, o así, según haya negociaciones y un acuerdo con 'Madrid' para aprobarlo, o para que el cuerpo electoral inste a negociar la paz a ETA y al Gobierno de la nación, y a las fuerzas políticas vascas un nuevo marco político.
Si el planteamiento era ya alocado cuando se hizo, en septiembre pasado, después del 9-M resulta incluso esperpéntico. Y el pleno parlamentario podría resultar patético, quedando la cosa de Ibarretxe, de nuevo, en manos de los herederos de ETA-Batasuna.
La mejor solución, quizás la única, está en que el pleno de junio no se llegue a celebrar y la mejor forma de hacerlo es que el Parlamento ya no exista, esté disuelto. Así nadie quedaría especialmente mal... Ya se buscarían argumentos para justificar la situación, en eso el nacionalismo tiene auténticos expertos.











