El balonmano es un deporte duro, que exige resistencia y apura las reservas, y su temporada, sobre todo para los jugadores que viajan por el continente, se torna asfixiante en sus estertores. El de esta noche es el último en el Palau y en la temporada. Y Barcelona y Naturhouse llegan con resignación, obediencia competitiva, por inercia. En cualquier otro momento de la temporada, rendir visita a los blaugrana generaría motivación suficiente entre los jugadores riojanos. Pero su temporada ya ha terminado y su resistencia, casi.
Habrá pocas plantillas que ansíen tanto unas vacaciones como la riojana, extenuada, dolorida, resentida, coja durante casi todo el curso. Origen de todos los males. Las lesiones, las consecuentes ausencias más concretamente, han forzado esfuerzos en los jugadores sanos, los menos. Más o menos igual llegan los blaugrana, con muchos más partidos, pero también con muchos más peones que sacrificar en la pista. Igualmente agotados.
El equipo catalán, no obstante, puede encontrar motivación en su desmotivación. La liga Asobal era su última oportunidad de avalar una buena temporada y la perdió en Ciudad Real. Después de ese trance regresan ante su afición, acostumbrada siempre a la celebración. La parroquia local no permite nunca relajaciones. Y menos a un 'grande'.
Ánimos al margen, lo cierto es que el Naturhouse recupera a buena parte de sus soldados caídos. Sólo faltarán Alonso, Romero y Fis, las habituales bajas de las últimas semanas. Amargant, que ayer andaba aún renqueante, también jugará. En aquellas circunstancias, claro está. Pero al menos, habrá reparto de esfuerzos. Salvo en el pivote, donde Oneto tendrá que exprimir el poco jugo que le queda.
¿Vencer fuera?
En cualquier otra pista, con el currículo del club riojano en la mano, podría pensarse en la primera victoria de la temporada fuera del Palacio. No es el Palau la sede más propicia para redenciones personales, pues en toda la temporada sólo ha cedido un empate con el Ademar en liga Asobal y una derrota, intrascendente entonces, con el Pick Szeged en la Copa de Europa. Pero, por buscar un reto efímero, el del Naturhouse puede ser ése.
Porque clasificatorios no los hay. Los de Jota González no pueden alcanzar la décima plaza, aunque sí pueden perder posiciones. Undécimos, aunque empatados con Granollers y Octavio Pilotes, podrían terminar la liga incluso decimoterceros, siempre que sus rivales puntúen. Los catalanes visitan Antequera, mientras que los gallegos reciben al CAI Aragón en Vigo.
Pérez Marne, Tvedten, Novelle, Mojsovski y Miguel López jugarán sus últimos minutos como jugadores del Naturhouse ante el equipo blaugrana. Pura anécdota en un choque de relleno que cierra la segunda temporada del club riojano en la élite.