Tres reuniones por la mañana y un par de ellas más por la tarde. La actividad de Juan Hortelano a lo largo del día de ayer en Logroño fue, cuando menos, intensa. Siempre junto a Eugenio Vecino, portavoz de la junta, el propietario del Logroñés tuvo contactos sorprendentes. Uno de ellos, con Marcos Moreno, director general de Deporte del Gobierno de La Rioja. Otro, con Eduardo Blanco, presidente del Logroñés CF. El tercero antes de comer, con la Seguridad Social para aclarar todo lo referido a la subasta de las acciones del club prevista para el próximo martes día 20. Los encuentros vespertinos fueron con Alfonso Pérez, abogado del club, y media docena de aficionados blanquirrojos.
El propósito de estas entrevistas -salvo con la Seguridad Social y el abogado- no era otro que el de «aunar esfuerzos de todas las fuerzas vivas relacionadas con el fútbol para intentar sacar un proyecto ilusionante siempre partiendo de la premisa de mantener al Club Deportivo Logroñés con todas sus señas de identidad». Así lo manifestó Vecino.
Ni él ni Hortelano quisieron profundizar más en los temas tratados con Moreno, de quien destacaron la buena disposición a conversar, y con Blanco, con quien el presidente del Logroñés aseguró que es la primera vez que se reúne esta temporada. De hecho, Hortelano asegura que sólo han mantenido conversaciones en tres ocasiones. «Yo he estado tres veces en mi vida con Eduardo Blanco», indicó. Y las fue recordando: «Una vez en Laguardia, en la que me propuso que desapareciese el Club Deportivo Logroñés y dije que no. Otra vez, también en Laguardia y he estado en otra ocasión», comentó en principio. Lo que sí quiso dejar bien claro es que «el Logroñés no puede desaparecer». Calificó esa opción como «innegociable».
El último encuentro fue a última hora de la tarde con un grupo de aficionados blanquirrojos a los que pretendía transmitir tranquilidad y asegurarles, como hoy lo hará Vecino ante los futbolistas, que pagará las deudas que tiene con la plantilla.