
CEBEK. El líder de los empresarios vizcaínos, José María Vázquez Eguskiza. / FERNANDO GÓMEZ
CRONOLOGÍA DE UNA MINICRISIS
La patronal vizcaína Cebek decidió ayer arrojar la toalla en sus aspiraciones por asumir la presidencia de Confebask -la organización que actúa como cúpula de representación del empresariado vasco-, ante la polémica que se había suscitado en torno a esta operación y el riesgo de generar una crisis interna de grandes proporciones. Con ello, el actual presidente de la institución, el guipuzcoano Miguel Lazpiur, tiene libre el camino para permanecer en la presidencia de Confebask durante un segundo mandato de tres años, igual que sus antecesores en el cargo.
Cebek y la patronal guipuzcoana Adegi se habían enzarzado en una polémica pública por la presidencia de esa institución, con argumentos poco consistentes. Así, mientras que Guipúzcoa reclamaba para el actual máximo responsable de Confebask la posibilidad de completar un segundo mandato y cumplir seis años en el cargo -como habían hecho en el pasado el vizcaíno Baltasar Errazti y el alavés Román Knörr-, Cebek exigía un cambio el próximo mes de julio y que, a partir de ahora, las presidencias se limitasen a un máximo de tres años.
Presidencia rotatoria
Los estatutos de la organización no permitían arrojar luz sobre esta polémica y todos los medios consultados coincidían en asegurar que no había razones ocultas detrás de cada una de las iniciativas. En los reglamentos apenas si existen referencias al procedimiento de elección del presidente -tan sólo se establece que deberá ser designado por el consejo general- y ninguna mención al tiempo que puede permanecer en el cargo y, ni siquiera, que el mismo deba ser repartido de forma rotatoria entre las organizaciones empresariales de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa.
«No hay discrepancias políticas ni tampoco sobre la filosofía de gestión de Confebask», subrayaban todas las fuentes. Desde numerosos sectores, además, se había interpretado que la patronal vizcaína actuaba por un interés personalista: aupar hasta la cabeza de la confederación a su máximo representante, José María Vázquez Eguskiza. Además, la decisión de forzar la máquina para precipitar el relevo de Miguel Lazpiur no sólo debilitaba las aspiraciones vizcaínas, sino que había desencadenado una crisis interna.
La Federación Vizcaína de Empresas del Metal, la agrupación más importante de cuantas forman parte de Cebek, se había mostrado contraria a esta guerra, al entender que suponía un desgaste innecesario y un riesgo de crisis institucional nada recomendable. Los empresarios del metal no ocultaban su disgusto por la tensión pública generada en torno a este tema y por una polémica con aires territoriales que no encontraban justificada.
Acallar la polémica
La crisis amenazaba con extenderse. Así, en el seno de la organización alavesa SEA, convertida por las circunstancias en el árbitro de la pugna entre Vizcaya y Guipúzcoa, las diferencias habían comenzado a aflorar. Mientras destacados miembros de su comité ejecutivo se manifestaban a favor de que Miguel Lazpiur continuase en la presidencia de Confebask durante otros tres años, algunos medios apuntaban que el propio presidente de la organización, Juan José Azurmendi, era de la tesis contraria.
Con el objetivo de zanjar cuanto antes la crisis, la dirección de Cebek anunció ayer su renuncia definitiva a proponer ahora un candidato -sí lo deberá hacer dentro de tres años-, al tiempo que aclaró que su iniciativa de plantearlo era «legítima» y alejada de la polémica generada. «Cebek -apuntó la patronal en un comunicado- no ha tenido jamás interés alguno en distorsionar Confebask ni las relaciones entre las organizaciones empresariales que la integramos».
También aclaró a través de la nota que con la renuncia pretende acallar «las especulaciones y malentendidos que se están produciendo y que perjudican a Cebek, a Confebask y a los empresarios vizcaínos y vascos».