
Miguel Sebastián.
La Comisión Nacional de la Energía (CNE) propone que la tarifa eléctrica integral suba el 11,3% a partir del 1 de julio para asegurar que el funcionamiento del sistema no genere un déficit adicional. Calcula que, en el semestre comprendido entre el 1 de abril y el 30 de septiembre de este año, de mantenerse los costes regulados reconocidos actualmente y ante la previsible evolución de los precios en el mercado eléctrico, los 'números rojos' ya acumulados engordarían en otros 2.750 millones de euros.
El consejo del organismo regulador aprobó este planteamiento con división de opiniones, si bien sigue siendo predominante la idea de que los consumidores tengan en la tarifa una «señal real» del precio del servicio y el bien que están utilizando.
El Ministerio de Industria tiene ahora la última palabra, y deberá concretar la cuantía del aumento que se aplicará a los consumidores domésticos y comerciales. Los industriales ya tienen la opción de cerrar contratos en el mercado liberalizado. Para las familias y pequeños consumos, cuando el 1 de julio de 2009 se extienda plenamente la posibilidad de elegir comercializador, existirá una tarifa regulada.
No vinculante
Aunque el procedimiento ha cambiado, y ahora es la CNE quien toma la iniciativa y elabora la propuesta, su informe no tiene carácter vinculante. Lo recordó ayer el ministro de Industria, Miguel Sebastián. Tras salir al paso de la sugerencia del secretario general de la Energía, que mencionó un posible incremento del 20%, el titular del departamento consideró que este planteamiento de la CNE «es más razonable» que el formulado por su directo colaborador.
La propuesta aún debe superar una larga tramitación -Industria analizará la recomendación y elaborará un borrador que se someterá a informe del Consejo Consultivo de la Electricidad- antes de ser presentada por el ministerio a la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, y, finalmente, sometida a la aprobación del Consejo de Ministros.
Desde Bruselas, el vicepresidente económico, Pedro Solbes, se declaró partidario de aproximar paulatinamente el precio de la electricidad a su coste real, por más que ese acercamiento pueda tener un impacto sobre la inflación. De mantener el precio de la energía por debajo de los costes incurridos, «estaríamos resolviendo un problema de hoy y generando otro para el futuro».
El dirigente económico conoce bien de lo que habla, porque el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero se encontró un déficit multimillonario acumulado tras años de congelación de la tarifa eléctrica durante los mandatos del PP. No obstante, incurrió en esta práctica en los meses que precedieron a las pasadas elecciones. Sea como fuere, ayer el PP calificó como «inaceptable la propuesta de subir las tarifas eléctricas el 11,3%».
No fue el único rechazo frontal. Las asociaciones de consumidores pusieron el grito en el cielo tras conocer la propuesta de la CNE, que calificaron de «excesiva» y «disparatada».
La Unión de Consumidores de España (UCE) advirtió de que esa subida «podría agravar» la presión que ya padecen las economías familiares por la situación económica. Mientras, la Federación de Usuarios Consumidores Independientes (FUCI) calificó el incremento planteado como «desproporcionado», al afectar al bolsillo de los ciudadanos «con un recurso necesario que no puede dejarse de usar».