
EUSKALDUNA. Las viudas de un guardia civil y un policía se abrazan en el homenaje de 2007. / JOSÉ MONTES
Covite no estará el domingo en el Kursaal donostiarra, en el segundo homenaje institucional a las víctimas del terrorismo organizado por el Gobierno vasco, si bien asistirán a título individual algunos miembros de su junta directiva. El colectivo mayoritario de damnificados de Euskadi ha reconsiderado su decisión inicial de participar en el acto a cambio de exponer, desde el escenario, durante diez minutos y ante una amplia representación política e institucional encabezada por el lehendakari, sus ideas sobre la deslegitimación del terrorismo, que conllevan una posición muy crítica con el Gabinete de Juan José Ibarretxe. Según ha podido contrastar este periódico, la renuncia de Covite se ha producido tras un muy intenso debate interno marcado por la división de opiniones entre los responsables de la organización, que, finalmente, no han logrado tomar este acuerdo por unanimidad.
El cambio de planes de Covite -que evita al lehendakari la posibilidad de enfrentarse a los reproches de la organización mayoritaria de víctimas vascas a sólo 48 horas de su esperada reunión con José Luis Rodríguez Zapatero- fue dado a conocer a primera hora de la tarde de ayer por el propio colectivo a la Dirección de Atención a las Víctimas. La comunicación se produjo por medio de una carta en la que expresa el malestar que le generó conocer que la Dirección de Derechos Humanos, adscrita a Justicia, había invitado a Etxerat -el colectivo de familiares de presos de ETA- a la presentación de la campaña 'Dignidad y Justicia para todos', acto que tuvo lugar el 30 de abril en la sede de Lehendakaritza. Precisamente ese mismo día y casi a la misma hora, las once de la mañana, la oficina de Maixabel Lasa celebraba una rueda de prensa en San Sebastián para dar a conocer los detalles del homenaje del domingo.
Covite considera completamente incoherente con el mensaje central que el Gobierno vasco pretende trasladar en el Kursaal -la deslegitimación del terrorismo- que la consejería de Joseba Azkarraga tuviera esta deferencia con los familiares de reclusos condenados por actos terroristas y, sin embargo, no invitara al principal colectivo vasco de víctimas, aún a pesar de que el primero de los derechos humanos es el derecho a la vida. Se da la circunstancia de que, aún a pesar de haber sido invitados oficialmente, los representantes de Etxerat no pudieron traspasar la puerta de Lehendakaritza porque el Ejecutivo autónomo se lo impidió, por «protagonizar» a la misma hora en el exterior de la sede de Presidencia «una concentración en la que nos insultan y amenazan«, según explicaron entonces fuentes de Justicia.
En la comunicación remitida ayer a la dirección de víctimas, el colectivo que preside Cristina Cuesta también censura la intervención del propio Ibarretxe en aquella convocatoria de Derechos Humanos, por entender que colocó en un mismo nivel los asesinatos de ETA, la política de dispersión penitenciaria y las denuncias de tortura.
Asimismo, además de informar de su renuncia a participar, el colectivo de víctimas remitió a Maixabel Lasa otra breve nota en la que resume su postura, con la petición de que sea leída en el Kursaal.
En medios conocedores del intenso debate que ha celebrado Covite antes de llegar a esta conclusión confirman que la decisión no ha sido unánime y dejan entrever la posibilidad de que el cambio de planes no se deba sólo a la razón aducida.
Sorpresa por el acuerdo
Según las informaciones recabadas por este periódico, tanto Cristina Cuesta como otros destacados miembros de la junta directiva recibieron con enorme sorpresa la decisión de la Dirección de Atención a las Víctimas de acceder a su petición de tomar la palabra en el homenaje institucional. De hecho, al plantear esta condición, entendían que, muy probablemente, no podría ser asumida por la oficina de Maixabel Lasa. A pesar de que Covite confirmó su acuerdo con la Dirección de Víctimas, el pasado 15 de abril, el colectivo siguió debatiendo sobre este tema en fechas posteriores.
El plazo de trece días transcurrido desde la presentación de la campaña de Derechos Humanos que ha esgrimido Covite como detonante de su decisión hasta ayer han sido interpretados en medios cercanos a la organización del homenaje del domingo como un indicio de que el debate interno en este colectivo de víctimas no se ha debido únicamente al hecho de que Etxerat fuera invitada a aquella convocatoria. Estas fuentes interpretan que en el fondo de este cambio de planes se encuentra la incomodidad de un sector de Covite con la posibilidad de que su presencia en ese acto, aún crítica con el tripartito, pudiera ser interpretada como un pequeño éxito del Gobierno vasco, dado que el colectivo de Cristina Cuesta no asistió al primer homenaje institucional a los damnificados por el terrorismo celebrado en el Euskalduna de Bilbao el 22 de abril del pasado año.