El Gobierno vasco puso en duda ayer que el ataque con bomba del pasado lunes contra dos excavadoras de la empresa Amenábar, adjudicataria de las obras del tramo guipuzcoano del Tren de Alta Velocidad, fuera dirigido contra el proyecto de 'Y' vasca, que la propia banda terrorista señaló en enero pasado como uno de sus objetivos estratégicos. El Ejecutivo de Vitoria, por boca de su portavoz, Miren Azkarate, consideró «exagerado» presumir que con la colocación de los artefactos, que contenían un kilo de explosivo cada uno -muy probablemente amonal-, los etarras hayan cometido su primer atentado contra la infraestructura estrella del Gabinete Ibarretxe.
La representante del tripartito puntualizó que «minimizar» el alcance del atentado resultaría «igualmente desacertado» y admitió que resulta «previsible» que la banda atente contra los intereses del TAV, máxime si se tiene en cuenta que las obras del trazado han sido en los últimos meses objetivo directo de la 'kale borroka'. «Lo tenemos muy presente», subrayó, al tiempo que condenó el atentado.
La izquierda abertzale ha desarrollado una campaña ininterrumpida de movilización contra el proyecto y tanto los partidos vascos como las fuerzas de seguridad daban por descontado que era cuestión de tiempo que la banda se decidiera a actuar contra la 'Y'. En este caso, contra una de las compañías adjudicatarias, una estrategia que ya empleó en su día contra la autovía de Leizaran.
Pero, aún así, Azkarate, en nombre del Gobierno, se negó a dar por sentado que la explosión registrada a las dos y media de la madrugada del lunes en el barrio Santa Ana de Hernani -que no fue confirmada oficialmente por el Departamento vasco de Interior hasta última hora de la tarde, después de que un comunicante telefoneara en nombre de ETA a la DYA para reivindicar el ataque- fuese un atentado contra la alta velocidad vasca.
En la diana
Preguntada por las razones de la resistencia del Ejecutivo a admitir que el TAV está en la diana de ETA, Azkarate puntualizó que, efectivamente, existe un «nexo de unión» entre Amenábar y la 'Y' vasca, pero recalcó que la explosión de las bombas se produjo en las obras de la variante de Urnieta en la autovía del Urumea y no en las de la red ferroviaria de alta velocidad.
La portavoz dejó así abierta la posibilidad de que haya sido una «coincidencia» y que ETA haya decidido atentar contra esa empresa en concreto por otras razones. Recordó que en su llamada la banda no mencionó para nada la construcción del TAV. Los terroristas sí han aprovechado en otras ocasiones sus comunicados posteriores para dar a conocer las motivaciones que atribuyen a sus atentados.
Azkarate se solidarizó, de forma genérica, con todas las personas y empresas «comprometidas con el desarrollo y bienestar de esta sociedad», lo que resulta llamativo si se compara con la reacción de la Diputación de Guipúzcoa -gobernada por PNV y EA- y la Mesa del Parlamento vasco, que no tuvieron empacho en aprovechar la condena del atentado para redoblar su «firme apuesta» por el proyecto de alta velocidad vasca. El Ejecutivo foral guipuzcoano repudió incluso el intento de ETA de «intimidar» a las «empresas relacionadas con la construcción» de la infraestructura.