Una donostiarra de 54 años víctima de malos tratos murió en la tarde del lunes al precipitarse al vacío desde el balcón del apartamento, en la planta 12, en el que convivía con su marido, de 65, en un edificio de Benidorm (Alicante). El hombre, que cuenta con antecedentes por agresiones a su esposa -por las que pasó siete meses en prisión en 2005, cuando aún residían en Guipúzcoa-, fue detenido a las pocas horas, ante la posibilidad de que hubiera empujado a su mujer. Sin embargo, anoche quedó en libertad sin cargos, ya que todos los indicios apuntan a un suicidio. La víctima se encontraba «muy deprimida» como consecuencia de su situación conyugal. La noche anterior, Pilar y Pedro habían protagonizado su último episodio de gritos y golpes, según algunas fuentes.
El matrimonio residía desde hacía un año y medio en el complejo de apartamentos Cénit de la localidad turística. Los malos tratos por parte del marido no pasaban desapercibidos en el bloque de viviendas. María Ángeles García, vecina de la pareja, relató ayer el calvario de la mujer. «Discutían un día sí y un día no», explicó. «Él la pegaba frecuentemente» y era habitual, según su testimonio, que «se lanzaran cosas».
La noche anterior al suceso, de hecho, el matrimonio discutió y Pilar acabó llamando a la Policía, que acudió a la casa. La víctima había denunciado en más de una ocasión a su esposo por ese motivo. La última vez fue el pasado 27 de abril, hace apenas quince días, aunque posteriormente retiró la denuncia, según informó ayer la subdelegada del Gobierno en Alicante, Encarna Linares. «No se produjo ningún juicio, el juez no emitió ninguna sentencia y ella no solicitó ninguna medida de alejamiento ni de protección», ratificó.
«Sabía que iba a pasar»
«Yo sabía que esto iba a pasar», lamentó la vecina, quien admitió que solía escuchar impotente las confesiones de Pilar, a la que acogía frecuentemente en su piso para que se curara los moratones. «El mismo lunes lo comentamos por la mañana. Le recomendé que le denunciara otra vez y que pidiera una orden de alejamiento», explicó. «Pero ella siempre me decía lo mismo: que no podía porque sola no podía pagar la casa».
La Policía recibió el aviso de la muerte de la mujer donostiarra sobre las cinco de la tarde del lunes. El fallecimiento, tras caer desde una altura aproximada de 30 metros, fue instantáneo, según indicaron portavoces de los servicios de emergencia que atendieron a la víctima.
La autopsia que se le practicó ayer en el Instituto Anatómico Forense de Alicante determinó que la causa de la muerte fue el golpe contra el suelo, por lo que su resultado no será «concluyente» de cara a establecer la vinculación del marido en el suceso. Los médicos indicaron que el reconocimiento no ha permitido fijar si existió algún tipo de forcejeo previo o agresión antes de la caída. Ello, unido a la declaración de un testigo de la caída de la mujer y al resultado de las primeras investigaciones, reforzó la hipótesis del suicidio. El marido quedó en libertad sin cargos al considerarse que no tiene relación con los hechos, aunque hoy deberá declarar como testigo en el juzgado.