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Política

considera que no concurren las condiciones necesarias
El PSE descarta por ahora presentar una moción de censura contra el PNV en Álava
López insiste en que la reprobación se producirá si los jeltzales apuestan por «jugar a la contra», algo que todavía no ha sucedido
El lehendakari se reunió anoche con los socialistas alaveses

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. Patxi López participó ayer en un desayuno informativo en el que también estuvieron Josu Jon Imaz y Xabier de Irala
El culebrón del verano político vasco -la posible moción de censura al PNV en Álava- ha entrado en un compás de espera. El PSE descarta, por hora, presentar una moción de censura contra el diputado general, el jeltzale Xabier Agirre, según se decidió en la reunión celebrada anoche en Vitoria por los máximos dirigentes socialistas -entre ellos, el propio Patxi López y Rodolfo Ares- y los principales miembros de la ejecutiva alavesa, con Txarli Prieto a la cabeza. También estuvieron presentes el presidente del Senado, Javier Rojo, y el eurodiputado Ramón Jáuregui.
Amplios sectores del PSE han estado presionando a López, secretario general del partido, para que no dé el visto bueno a la reprobación de Agirre, por lo menos de manera inmediata, al considerar que no se dan las condiciones necesarias y que se correría el riesgo de transmitir una imagen de frentismo de la que el PSE intenta escapar.
Desde las elecciones del pasado 1 de marzo y la firma del acuerdo de estabilidad entre los socialistas y los populares que llevó a López a Ajuria Enea, Álava se ha convertido en un tablero de ajedrez en el que cada uno de los contendientes mueve las piezas con extrema prudencia. Sin utilizar en ningún momento el término 'precio', el PP -sobre todo la dirección alavesa- insistió en que el apoyo al lehendakari debía ser correspondido en este territorio mediante una moción de censura que colocase al frente de la Diputación a Javier de Andrés en sustitución de Agirre. Con nulo entusiasmo, buena parte de los dirigentes del PSE asumieron que el 'pago' era inevitable.
Se trataba de buscar el momento, de que el PNV les diese la excusa para desalojarlos del poder. La airada reacción de los principales dirigentes peneuvistas tras los comicios auguraba que ese pretexto llegaría pronto. Se hablaba de que un posible bloqueo en el Consejo Vasco de Finanzas -donde las diputaciones tienen un gran poder- podría precipitar los acontecimientos.
Pero la estrategia de Agirre ha distado de ser belicosa. Mientras el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, se ha convertido en el ariete preferido del PNV contra el lehendakari, su homólogo alavés ha profundizado en discursos conciliadores. A esto hay que sumar la oferta de pacto institucional presentada por el PNV esta misma semana, que los propios socialistas admiten como una jugada «eficaz» y «brillante» desde el punto de vista de la táctica política.
A la falta de motivos objetivos para echar a Agirre, la dirección del PSE se ha encontrado con otra complicación: las reticencias de sus compañeros alaveses, expresadas por boca de Ramón Jáuregui, quien calificó tal posibilidad de «frentista». En esta misma línea se expresó ayer y el miércoles el alcalde de Vitoria, Patxi Lazcoz, para quien no hay «argumentos políticos» para modificar el Gobierno foral. El regidor municipal también es secretario de Organización del partido en Álava. De hecho, toda la ejecutiva territorial habría asumido sin fisuras esta tesis.
Con estas cartas sobre la mesa, la dirección del PSE se enfrentaba a un dilema. Desautorizar a sus compañeros en Álava -lo que hubiera podido desembocar en una crisis interna desconocida desde que López llegó a la secretaria general en 2002- o abrir la primera brecha con el PP y esperar su posible 'venganza'.
Menos inevitable
La cúpula socialista se ha decantado por la primera opción, de acuerdo a la decisión adoptada anoche en Vitoria. De hecho, en las filas de todo el PSE ya no se veía tan «inevitable» la moción de censura como hace unas semanas. Para los socialistas, una iniciativa de este tipo debe sustentarse sobre motivos sólidos, «y ahora no los hay». En este sentido, se subraya que echar a Agirre sería un evidente «cambio de cromos», por lo que se pide «responsabilidad» al PP y esperar a un momento mejor. El problema es que demorar la moción en la práctica sería anularla, ya que ponerla en marcha en otoño o finales de año no interesa ni al PP.
Dirigentes socialistas consultados por EL CORREO relativizan además la posible respuesta de los populares al retraso de la moción, al subrayar que no pueden romper el pacto de estabilidad al no estar este asunto incluido en él. Admiten, eso sí, una posible pérdida de confianza y complicaciones en posteriores negociaciones.
En este sentido, el propio López subrayó ayer en un foro informativo celebrado en Bilbao que «los cambios duraderos son los que se hacen sin forzar los consensos» y que la expulsión de Agirre será factible, siempre y cuando se dé una condición: que el PNV «juegue a la contra» en Álava. Y, por ahora, no lo está haciendo.

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