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DE CUANDO EN CUANDO

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Apesar de que tiene más de tres años, aún se sigue discutiendo si es o no es lógica la famosa ley del tabaco que prohíbe fumar en ciertos lugares cerrados. Como no fumador, a mí me parece perfecta, porque si no logra proteger de la nicotina los pulmones de los fumadores, al menos procura preservar los de quienes no fumamos.
En cierta ocasión, escuché los comentarios de una famosa afirmando rotundamente que a ella nadie la iba a prohibir fumar lo que se le antoje. Y como creo que son muchos los adictos que piensan así, me voy a permitir exponerles la opinión de los que no fumamos: no me voy a referir a los desperfectos que producen en los pulmones, todas las guarradas (incluso cianuro, según creo) que se tragan en cada chupadita, eso ya lo saben ellos y, por lo visto, les tiene sin cuidado. Me voy a referir tan sólo al hecho de que la ley no puede prohibirles fumar. Porque el mismo criterio que utilizan ellos lo puedo utilizar yo que no fumo. Veamos.
¿Qué opinaría un fumador que enciende un cigarrillo a mi lado en cualquier lugar cerrado de que yo le prohibiera fumar? Sin duda, se escandalizaría y me tacharía de dictador. Y tendría razón. Pero no se dan cuenta de que esa misma dictadura es la que utilizan ellos cuando a mí me obligan a convertirme en fumador pasivo y a aspirar sus humos.
Afortunadamente para ellos, esta ley se ha promulgado en el siglo XXI y no en el XVIII durante el reinado de Carlos III, que tenía otro concepto sobre este tema y promulgó un decreto relativo al tabaco que es como para que los fumadores se echaran a temblar ante la tentación de fumarse un cigarrillo.
La ley me la envió hace ya unos años un lector llamado Juan Pedro U. B., y voy a copiar su texto. Dice así: «Alguaciles de la justicia impondrán cepo y picota a todo campesino, menesteroso o caballero que fuese sorprendido inhalando o expeliendo humos de la planta conocida por nicotina tabacum».
Evidentemente, esa ley no podría aplicarse hoy. No porque hayan cambiado las costumbres, sino porque resultaría imposible encontrar tantos cepos como fumadores.

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