Kepa Urigoitia (San Sebastián, 1952) muestra una vena didáctica. Acompaña sus respuestas con diagramas a bolígrafo sobre un papel. Lleva casi dos décadas como secretario general del Sindicato Médico de Euskadi y acaba de ser reelegido como presidente de los 1.600 facultativos alaveses. Las campanas sobre el tercer hospital para Vitoria le devuelven al primer plano de la actualidad.
-Se empieza a hablar con datos sobre el tercer hospital de Vitoria, dedicado a enfermos crónicos. ¿Por fin una buena noticia?
-Yo entiendo que es sólo el primer paso de una buena noticia. Hay que descongestionar nuestros dos hospitales de enfermos agudos porque faltan camas. Pero lo que necesitamos, además, es un estudio para saber con cuántas plazas se creará el nuevo porque en los dos actuales se han cerrado muchísimas camas, si bien es cierto que han cambiado las formas de hacer la medicina con la hospitalización a domicilio o la disminución de las estancias medias.
-Es decir, primero un plan y luego, trabajar sobre él.
-Efectivamente. Se han tomado decisiones meramente políticas y más populistas que basadas en estudios serios.
-El ingreso medio en los centros de agudos es de cinco días. ¿De qué estancias habla en el caso de enfermos crónicos?
-Es un cajón de sastre. Por supuesto, superiores a las de agudos. Y existe otro factor: hay que hablar de camas sociosanitarias, es decir, ingresos por motivos sociales que se mezclan con una enfermedad. El señor que puede seguir su convalecencia en casa pero vive con otra persona mayor y se encuentra desasistido, el que ahora está ocupando una cama para agudos.
-¿Servirá el nuevo hospital para racionalizar el uso de los dos existentes?
-Racionalizar es una palabra muy compleja. Si hablamos de Urgencias, ojalá tuviera una repercusión, pero me temo que no. Los datos dicen que sólo entre el 10% y el 15% de quienes pasan por ahí ingresa. Lo que se ha cambiado es el concepto de la urgencia médica, que requiere una educación. Con unos medios finitos no podemos dar prestaciones infinitas.
-Se han oído costes de unos cincuenta millones de euros para ese nuevo hospital de crónicos.
-Hombre, a mí me resulta curioso que me hablen del dinero antes de decirme cuántas camas va a tener. Con los políticos que he hablado del tema he tenido que escuchar 'bueno, ya se verá, tengo estos millones y voy a ver qué hago'.
-¿Improvisación, como en otros ámbitos?
-Sí, ninguna novedad. Por eso digo que en lugar de medidas racionales a veces se opta por lo populista. La consejería de Inclán dijo 'no hace falta un tercer hospital en absoluto', mezclando los conceptos de agudos y crónicos. Llegó el período electoral y el entonces lehendakari dijo 'vamos a hacer el tercer hospital en Vitoria'.
Euskera y ciencia
-Remarca la falta de un plan estratégico profundo. Si se lo encomendaran a usted, ¿qué deficiencias de la sanidad alavesa corregiría?
-Cuando hablo de un informe serio me refiero a que la sanidad no puede estar al albur de los cambios políticos. La sanidad y la educación son pilares de la sociedad que requieren pactos estables. A estas alturas nadie está por quitar los logros sociales, de la derecha a la izquierda. Pero claro, si me quitas el arma para arrancarte votos en campos tan sensibles como estos, pues no quiero pacto. Entonces, a sufrir todos.
-¿Ha notado algún cambio, a mejor o a peor, con la consejería en manos socialistas?
-Lo que veo es declaraciones de intenciones favorecedoras. Nosotros hemos tenido unas épocas muy tirantes con la anterior Consejería de Sanidad, pero en los dos últimos años han sido fluidas y prácticas.
-¿Traducidas en qué para Álava?
-En importantísimos incrementos de plantilla, que mejoran la calidad asistencial. También en las condiciones laborales, inversiones en infraestructuras... Si siguiéramos en esa línea me daría con un canto en los dientes.
-Un asunto que levanta pasiones encontradas, el de la exigencia del euskera en la sanidad.
-El euskera es un idioma de esta comunidad que la población tiene pleno derecho de utilizar. En eso, nada que objetar. Pero para la euskaldunización, aparte del 'yo quiero', hay que ver con qué plantilla se cuenta. La mayor parte supera los cincuenta años, presenta un índice de euskaldunización bajo y tenemos una situación mundial de falta de médicos. ¿Qué se hace? Un plan picudo, corto en el tiempo y exigente. En mi opinión hay que hacer un plan de euskaldunización largo y menos exigente. De tal manera que la gente ame el idioma y lo utilice, no lo considere una imposición y no se prime aprender euskera en lugar de incrementar la formación científica. Incluso el político que exige, y es curioso, se ha ido a tratar médicamente fuera de Euskadi. Todos conocemos no uno ni dos, sino muchos casos.
-Vitoria ha incrementado su población y se ha extendido a Este y Oeste. ¿Qué centros de salud necesita?
-Es un criterio político. Lógicamente, la demanda social va encaminada a que si me pone un centro de salud por bloque de viviendas y un hospital por manzana me resultará más cómodo. Ahora bien, lo primero que habrá de tener en cuenta es si dispone del personal suficiente. Eso sí, las zonas nuevas no pueden ser discriminadas con respecto al resto, que es distinto en cuanto a las necesidades.
-¿Y en la provincia?
-En la misma línea de lo que le digo sobre los nuevos barrios de Vitoria. Si vive en una zona rural se sentirá discriminado con respecto a la capital. Pero también hay que ser realista en cuanto a las posibilidades. Sí habría que modernizar algunas instalaciones del medio rural. ¿Cuáles? No quiero ofender a nadie.
-¿Mucha psicosis con la gripe A y no era para tanto, o sí lo será?
-Voy a ser políticamente incorrecto.
Sin masificación
-Bien.
-Ser transparente no significa trasladar a la sociedad el debate científico, sino su resultado. Se ha creado una alarma innecesaria. El virus de la gripe A es de alto contagio, pero más benigno que el de la estacional. Los médicos y la Administración estamos preparados para asumir cualquier grado de brote.
-¿Qué datos de incidencia maneja ahora?
-En estos momentos estamos en quinientos y pico por 100.000 habitantes. Es una incidencia importante que irá a más con gráficos oscilantes y picos superiores a finales de este mes. Pero que quede una cosa clara, en absoluto se están produciendo desbordamientos en centros de salud. Cuando se cazan moscas a cañonazos, a veces el ruido del cañonazo es más lesivo que la propia mosca.
-Bihotz Bizi reivindica constantemente que a los enfermos alaveses de corazón se les trate en Vitoria para evitar los desplazamientos de pacientes y familiares. ¿Respalda sus peticiones?
-Yo puedo apoyar toda reivindicación siempre que sea viable. No quiero decir que ese servicio no haga falta en Álava, pero hace años la gente iba a Valdecilla y no pasaba nada. Luego, a San Sebastián, y no pasaba nada. Si aquí fuera rentable mantener ese servicio me parecería perfecto.
-¿Concertaciones con la sanidad privada o el asunto es de absoluta responsabilidad pública?
-La medicina es medicina y hay que aprovechar las estructuras. Nadie se plantea ese debate en Cataluña cuando es justo al revés. Aquí un 70-30 a favor de la pública y allá, un 30-70. Yo, como defensor de la medicina pública, quiero que los medios materiales y humanos vayan ampliándose en Osakidetza hasta la mayor cobertura posible, pero no cierro la puerta a acuerdos en ningún caso.