El proyecto de los arquitectos Yon Bárcena, Jaime Díaz Morlán e Irene Zúñiga, con ingenieros y paisajistas de la oficina POA, ha ganado el concurso para trazar las líneas maestras de lo que será en el futuro el parque de Lamuza de Llodio. El equipo, que cuenta con experiencia en patrimonio arquitectónico y la gestión de zonas verdes, explica las claves de su remodelación y propone que los llodianos puedan ver cómo avanzan las obras.
-¿Qué les parece el parque?
-Yon Bárcena: Es una maravilla y una gran oportunidad para Llodio, aunque hay una gran disfunción entre la idea original del palacete y la época actual.
-¿Qué falla?
-Y.B.: El patrimonio arquitectónico se deteriora, el río está muerto. El conjunto apenas ha cambiado, pero su uso sí. Se han quitado los edificios asociados al frontón cuando hicieron pisos, pero no están adecuados los límites ni las entradas.
-El río será el eje vertebrador.
-Y.B.: Es el hilo conductor, pero hay que naturalizarlo para recuperar las riberas, su capacidad de depuración y amortiguar las crecidas, así como su valor estético y simbólico.
-Ahora está sucio y huele fatal.
-Y.B.: Las tuberías están debajo del lecho y tienen filtraciones. La nueva red tiene que ir desplazada unos metros, coincidiendo con el nuevo paseo peatonal propuesto.
-Irene Zúñiga: Así, el parque comunicará con otras zonas.
-¿Cómo valoran la riqueza botánica?.
-Y.B.: Es primordial. Proponemos un nuevo jardín, a la derecha de la entrada, del siglo XXI, que invada la plaza de Lamuza. En el interior, hay una buena colección de coníferas centenarias. En la ladera de Larraño, sugerimos recuperar un encinar cantábrico que se gestione con criterios forestales.
-¿Cómo será el parque dentro de 20 años?
-Y.B.: Puede convertirse en el referente que identifique a Llodio.
-Jaime Díaz Morlán: Ahora ya lo usan todas las franjas sociales y de edad. Hay que potenciarlo.
-Pero los edificios se encuentran en muy mal estado.
-J.D.M.: En el plan director hacemos un estudio preliminar, pero hace falta un análisis profundo para decidir qué se hace en función de qué se quiera poner. La importancia de los edificios radica en su historia, eso hay que rescatarlo. Proponemos intervenir primero en los que están en ruinas.
-¿Qué tipo de servicios albergarán?
-J.D.M.: Sociales y públicos. El salón de los espejos podría ser una excelente sala de conciertos y el casino lo vemos dedicado a la restauración, con un gran cocinero detrás.
-La restauración será costosa.
-I.Z.: 11,5 millones no son tanto, si vemos cuánto cuestan los proyectos de este tipo. El coste está repartido en varias fases, y abarca urbanización, jardinería y edificios.
-J.D.M.: Todo el proceso debe abrirse a la participación. El complejo lo usan los vecinos y tiene que mantenerse abierto, hay que enseñar lo que se hace para que no se pierda el vínculo.
-Proponen un nuevo edificio, el Instituto Vasco de Arquitectura. ¿Saben que el jurado valoró su discreción?
-I.Z.: El edificio no es lo importante, sino el uso. Por eso está integrado.
-Y las canchas deportivas, ¿dónde quedarán?
-I.Z.: Se reordenan y se trasladan detrás del casino.