Emilio Alzamora sabe bien lo que es pelear por una corona y sufrir los envites de un mal perdedor. En 1999, el ilerdense debía ser segundo en la última carrera del año, en Argentina, para proclamarse campeón del mundo de 125. Tenía seis puntos más que Melandri, que podía quitarle el laurel si vencía y el español era tercero. El italiano se fugó desde la arrancada. Alzamora también se escapó después de superar a Locatelli y Ueda. Rodaba en segunda posición sin oponentes. Y el piloto de Ravenna decidió armar la bronca. Le esperó para ponerse a su vera y comenzar una serie de acciones antideportivas que el director de la prueba no castigó porque Emilio obtuvo al final el objetivo.
Melandri jugó con el catalán en busca de un accidente. Le metió la moto. Se le cruzó en la trazada. Alzamora frenó y soportó todas las marrullerías, hasta conquistar el cetro del octavo de litro.
Este domingo en el circuito valenciano de Cheste, otro Marco, Simoncelli, intentará provocar un fallo de Aoyama para conseguir la hazaña. El japonés únicamente requiere cinco puntos para celebrar el último galardón que falta por otorgar en el Mundial, el de 250. Ser undécimo es su meta. El italiano debe vencer en esta última prueba. Su estrategia es clara. Atacar desde la salida en busca de los 25 puntos e inyectar tensión en el cuerpo del nipón Hiroshi.
«Será un combate psíquico», dictaminan los psicólogos que trabajan con estos locos bajitos. «Simoncelli intentará marcharse en solitario para que Aoyama piense que Marco ya ha cumplido su máximo objetivo, de manera que todo dependa de él. Aguantar esa presión de que eres tú quien no puede equivocarse es el factor clave de este duelo».
Los dolores de Álex Debón, que sufrió una aparatosa caída después de marcar el mejor crono, favorecen la intención del melenudo aspirante europeo, segundo en la parrilla. El castellonense se quejaba de un golpe en un costado. Se le realizó un TAC para prevenir cualquier otra dolencia. No sabe si podrá correr hoy. Los médicos tendrán la última palabra.
Por su parte, el líder japonés del campeonato parte desde la quinta plaza. Sabe que no puede conformarse con ser undécimo, pues correr tan retrasado implica verse rodeado de pilotos y arriesgarse a un accidente.
Barberá, tercero en liza, será otro protagonista en este último asalto. Al igual que Bautista, prefiere el éxito del oriental, dada la antideportividad del italiano. Una actitud que se asemeja a la de Melandri hace diez temporadas. Coinciden hasta en el nombre.
Duelo Stoner-Pedrosa
La cita de la categoría absoluta (Moto GP) consolida el intercambio de golpes entre 'los cuatro jinetes del apocalipsis' del motociclismo .
Stoner, magistral en sus derrapadas con la rueda trasera, obtuvo el mejor registro. Pedrosa y Lorenzo remataron la primera línea de parrilla.
Rossi, cuarto, sintió cómo los tres jóvenes volvían a anunciarle que en 2010 será un año más viejo. El cuarteto presagia un gran premio de altura en la calidad técnica del pilotaje. La que demuestra periódicamente Simón. Campeón mundial de 125, Julián alcanzó su séptima 'pole' del curso. Busca su sexto triunfo y cerrar así su gran campeonato.