elcorreodigital.com
|
27 noviembre 2009
Estás en: > > >
Cuando la política se vuelve un problema

POLÍTICA

Cuando la política se vuelve un problema

El desapego y el recelo de los españoles hacia los partidos alcanza un nivel similar al que hubo en los 90 durante los últimos gobiernos de Felipe González

08.11.09 -
0 Comentarios | Comparte esta noticia »
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Fueron un referente social. Los hombres y mujeres que tiraron del carro a finales de los setenta para construir una democracia nueva y vigorosa a partir de una dictadura caduca eran políticos y alcanzaron un enorme crédito durante la Transición. Treinta años después, los representantes de la soberanía popular son vistos por un porcentaje nada despreciable de ciudadanos como un problema.
Cabría pensar que la afluencia de casos de corrupción -desde el 'Gürtel' al 'Pretoria', pasando por los abundantes y variados pelotazos urbanísticos en los ámbitos municipal y autonómico- están detrás de todo. Y pese a ello, sólo el 5,2% de los encuestados por el CIS piensan en el fraude o los cohechos como un lastre para España. El 73% apuntan al desempleo y casi el 47% a la economía.
La explicación, a juicio de algunos expertos, podría estar en que la opinión pública va siempre unos pasos por detrás de los medios, lo que lleva a anticipar que el desasosiego que generan las prácticas corruptas irá en aumento en los próximos meses. Es la tendencia. Aunque no lo parezca, el 5,2% es una cifra elevada si se compara con el escaso 1,4% del mes precedente. Es más, habría que remontarse a mediados de los años 90 para encontrar un dato semejante. Aquella fue la época de mayor distanciamiento entre ciudadanía y clase política en toda la democracia. Eran los años de 'Filesa', del 'caso Marey', de Roldán, de las escuchas del Cesid, de Amedo y Domínguez, de Urralburu, de Paesa. Y de otra crisis económica.
Nunca antes, ni después, las encuestas captaron tanto desapego, tanto escepticismo. En 1995, el último de los doce años que Felipe González pasó en La Moncloa, el 33,5% de los españoles afirmaban que la corrupción era una de las peores lacras del país; el 21,5% señalaba con dedo acusador a la clase política en general y casi el 7% apuntaba específicamente al Ejecutivo. La salida de los socialistas del Gobierno fue como una catarsis. José María Aznar llegó al poder, prometió no mirar debajo de las alfombras y, de pronto, se extendió un manto de cuasi silencio.
La corrupción no volvió a ser apenas mencionada en los barómetros del CIS durante mucho tiempo. Hay que recordar que la lista que elabora este organismo no está predeterminada; habitualmente se compone con las respuestas espontáneas de 2.500 encuestados, agrupadas a posteriori en distintas categorías.
Durante años nadie pareció temer que las malas prácticas pudieran llevarse por delante la estabilidad y prosperidad de España. De hecho, entre 2000 y 2001 el número de personas que lo señalaban como problemático llegó a ser tan marginal que la etiqueta «la corrupción y el fraude» incluso desapareció de la tabla. Luego volvió, con porcentajes inferiores al 1%, hasta que en abril de 2006 se destapó la trama de Juan Antonio Roca en el Ayuntamiento de Marbella y la alarma creció, si bien someramente.
Valoración del Ejecutivo
Pero el rechazo hacia los políticos no siempre ha estado relacionado con la corrupción. Aquel episodio concreto del Ayuntamiento malagueño no aumentó, por ejemplo, el rechazo. Y en cambio, en los archivos del CIS se encuentran otros episodios sonoros.
En la legislatura pasada, con la oposición volcada en denostar la política antiterrorista de José Luis Rodríguez Zapatero, el Gobierno acordó prisión atenuada para el etarra Iñaki de Juana Chaos, en huelga de hambre desde hacía meses. Aquello generó un pico de opinión incluso más adverso que el actual hacia la clase política en su conjunto: el 16% la vio de pronto como un problema para España. Al Ejecutivo apuntaban sólo el 3,5% de los encuestados.
Ahora los políticos son vistos como un lastre por el 13,3% y Zapatero y sus ministros tienen motivos para la preocupación. El 5% de los ciudadanos considera que son uno de los principales escollos para la buena marcha del país. Sólo el último gabinete del también socialista González llegó a cuotas similares. Y si sirve de precedente, acabó perdiendo el poder y saliendo del Palacio de la Moncloa. El PSOE tardó ocho años en volver.
Hipoteca Smash: ven a Banesto y acaba con el suelo de tu hipoteca
TAGS RELACIONADOS
0 Comentarios | Comparte esta noticia »
Opina

Aprovecha las ventajas de ser un usuario registrado y Regístrate Para realizar un comentario con tu perfil, primero debes identificarte: Login. También puedes escribir un comentario sin tener perfil:

* campos obligatorios


Listado de Comentarios
Cuando la política se vuelve un problema
Manifestación contra la corrupción a raíz de conocerse el 'caso Gürtel'. / REUTERS
elcorreodigital.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.