Extraña proporción espacial. De puertas adentro, el complejo de Bodegas Muga se proyecta sobre 25.000 metros cuadrados de superficie enmarcados dentro del emblemático Barrio de la Estación de Haro. Y por sus instalaciones se reparten veinte depósitos de fermentación y ensamblaje ('coupage'), y más de 14.000 barricas donde acuna y envejece sus vinos. Todo en madera de roble, elemento esencial, clave, en el proceso de elaboración y crianza.
De puertas afuera, sin embargo, su imagen se proyecta al exterior a través del Espacio Torre Muga, punto de conexión perfectamente reconocible por la torre que sitúa, no sólo la bodega en un entorno repleto de otras firmas con enorme peso específico en la Denominación de Origen Rioja, sino el ambicioso contenido de los 775 metros cuadrados que integran este módulo, mucho más moderno y funcional, escaparate en realidad de la tradición que sigue definiendo la filosofía en la familia Muga.
Aquellos parecen aferrarse, en horizontal, a la tierra; estos, en vertical, miran hacia el cielo, hacia el futuro, y se han convertido, en apenas un año, en referente para el sector enoturístico. Tanto que la Red de Grandes Capitales del Vino ha acabado convirtiendo este proyecto, revalorizado con el la concesión del premio 'Best Of', en la apuesta más relevante de todas cuantas se han puesto en marcha, dentro del ámbito de la innovación y el desarrollo de prácticas sostenibles, en las ocho grandes regiones que componen el mapa vitivinícola mundial (Melbourne en Australia, Burdeos en Francia, San Francisco-Napa Valley en Estados Unidos, Oporto en Portugal, Ciudad del Cabo en Sudáfrica, Bilbao-Rioja en España, Florencia en Italia y Mendoza en Argentina).
El fallo del jurado, hecho público durante la cena de gala celebrada en el Château Giscours de Burdeos, no hizo sino refrendar la relevancia adquirida por esta propuesta que aúna tradición y progreso. A fin de cuentas, remarcó Manuel Muga en castellano, inglés y francés al recibir el galardón junto a su tío Isacín Muga, este premio no hace sino respaldar el planteamiento de base marcado, «desde hace más de cuarenta años por nuestros padres al enseñarnos la importancia que tenía abrir las puertas de la bodega para transmitir nuestra forma de trabajar y elaborar el vino».
A ese esfuerzo se ajusta el nuevo espacio Torre Muga, con una estética completamente diferente pero perfectamente enmarcada en el complejo con el que comparte la esencia: los techos y paredes de la enoteca, de las salas de cata para visitas y convenciones, del centro de audiovisuales y del salón de conferencias que completan su propuesta enoturística con paseos por la bodega y los viñedos de la propiedad o vuelos en globo por la comarca, han sido decorados con láminas de roble que reflejan los diferentes grados de tostado de la panza de las barricas.
El tiempo, el que pasó y el que está por venir, comparten espacio.