Muchos de los que hoy se acerquen hasta Ezcaray para vivir de cerca las XVIII Jornadas Micológicas, con las actividades más populares del programa, tal vez no se hagan idea de los desvelos y sacrificios que para hacer realidad este tipo de actividades tienen que realizar los organizadores y el nutrido grupo de aficionados a la micología que voluntariamente se prestan a colaborar.
De ordinario, echarse al monte a buscar setas y hongos es más bien un placer que conjuga la actividad física con la mental. Por un lado se practica ejercicio, que según todos los indicios es algo saludable; y por otra parte se lleva a cabo una tarea intelectual que mezcla la reflexión ante los maravillosos paisajes que se contemplan, con el repaso a los conocimientos que cada uno tiene de la micología.
Tarea sacrificada
Sin embargo, ayer la labor de recoger setas fue bastante menos placentera de lo que resulta ser cuando la meteorología tiene a bien conceder un día soleado de otoño. Aunque la jornada no amaneció muy fría, el fuerte viento hacía que la sensación térmica resultase casi invernal. Por si esto fuera poco, ese viento fue trayendo hacía la Sierra de la Demanda unos nubarrones que, llegado el mediodía, dejaron caer unos chaparrones notables que, en las cotas más altas fueron de nieve, y que hicieron que la práctica setera se hiciese mucho más sacrificada de lo normal.
De cualquier manera, los animosos voluntarios fueron recolectando ejemplares, no muchos porque las condiciones de las jornadas anteriores no fueron muy propicias para el nacimiento de las setas, pero sí suficientes para que la muestra que esta mañana se podrá contemplar en la villa, ofrezca a los visitantes un amplio repertorio del material micológico con el que cada otoño obsequian los montes que rodean al pico de San Lorenzo.
De cualquier manera, los organizadores, con el afamado micólogo Carmelo Úbeda a la cabeza, ya habían estado recogiendo ejemplares en fechas anteriores, en previsión de que el día señalado para la recogida de los aficionados no resultase muy favorable. El caso es, que ayer por la tarde, con lo recolectado por la mañana y los días anteriores, el citado Úbeda y otros tan expertos como él, se las tuvieron que ver en el Polideportivo Municipal 'San Lorenzo', con muchos cientos de ejemplares que debieron clasificar y dejar dispuestos para mostrarlos hoy.
Desde muchos puntos
Es preciso señalar, como prueba evidente del auge y la trascendencia de estas jornadas micológicas ezcarayenses, que de los casi un centenar de voluntarios que ayer se presentaron a las ocho de la mañana en la plaza Conde de Torremúzquiz, dispuestos a echarse al monte a recolectar las setas, había muchos que lo hacían por primera vez, junto a otros que casi se les podría catalogar como 'voluntarios de plantilla' por aquello de su asiduidad. Además, la mayor parte de ellos habían llegado desde puntos muy dispares de la geografía española, incluyendo grupos de Madrid.
Así las cosas, hoy será el día en el que desde las 11.00 horas, los cientos de visitantes y vecinos podrán volver a ver de cerca, y perfectamente clasificadas, las setas y hongos que produce la zona. Además, también tendrá lugar la acostumbrada degustación de setas a la plancha con pan y vino, entre otras cosas más.