Logroño ofrece una calidad de vida envidiable. Esta es, al menos, la conclusión del informe Merco Ciudad, que sitúa a la capital riojana entre las mejores ciudades españolas para vivir. En concreto, le otorga la tercera posición, por detrás de Pamplona y Santander. No acaban aquí las buenas noticias. Logroño goza además de una muy sana reputación. Ocupa, en este capítulo, una meritoria decimoséptima plaza. Por partes.
El informe Merco Ciudad, elaborado anualmente por el Monitor Español de Reputación Corporativa (Merco), evalúa la reputación de 78 ciudades españolas. La cifra incluye las cincuenta capitales de provincia más otras veintiséis ciudades que, sin tener capitalidad alguna, superan los 100.000 habitantes. Completan la lista Santiago de Compostela y Mérida, que no cumplen ninguno de los criterios antedichos, pero son capitales de comunidad autónoma.
El estudio es concienzudo. Contempla un sinfín de criterios ordenados en cuatro ámbitos: social, económico, funcional y físico. Los datos son recabados por cuatro vías. Primero: una encuesta telefónica a 9.000 ciudadanos. Segundo: el análisis estadístico de 250 indicadores urbanos. Tercero: la evaluación de 150 expertos en gestión urbana. Cuarto: la valoración de la información remitida por los 78 ayuntamientos implicados.
Estos datos, una vez clasificados, ponderados e interpretados, posibilitan la evaluación de una variable intangible: la reputación urbana. Se impone una definición. Corre a cargo de Justo Villafañe, director de Merco y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid. La reputación urbana es «el reconocimiento que hacen grupos de interés del comportamiento de una ciudad» o, dicho con otras palabras, el valor que determina cuál «es la mejor ciudad para vivir, trabajar, divertirse, estudiar, hacer negocios o visitar».
La clasificación
Apuntado el concepto, surge pronta la cuestión: ¿Qué ciudad goza de mayor reputación? La respuesta es Madrid. Barcelona se sitúa a continuación. El margen es estrecho. Vienen después otras como Valencia, Zaragoza, Bilbao o Palma de Mallorca. También, Pamplona, Málaga y Murcia. Logroño figura en la decimoséptima posición, por encima de núcleos urbanos como Vitoria, Salamanca o Toledo. Llama la atención la mejora observada respecto a 2008: la capital riojana escala cinco puestos.
Si se acota la competencia a las capitales de provincia y autonomía con menos de 350.000 habitantes, Logroño ocupa la octava posición, por detrás de Santander y por delante de Vitoria. Conviene puntualizar que la reputación trasciende la mera curiosidad o anécdota. Villafañe precisa que este valor de carácter intangible está muy relacionado con la competitividad de una ciudad. Son muchos los estudios que vinculan un valor económico a la reputación.
El informe, además, distingue a Logroño como la tercera mejor ciudad para vivir. Figuraba un año antes en la décima posición de este apartado. Villafañe subrayó la armonía patente en la mayoría de los indicadores: «No está mal en casi nada». La capital riojana destaca en epígrafes como limpieza, deporte, aparcamiento, vivienda, servicios sociales... En resumidas cuentas, no será un paraíso urbano, pero sí que tiende a ello.